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Línea Editorial 02/02/2013

Momentos decisivos en Egipto

Egipto está viviendo, dos años después del inicio de las protestas que provocaron la salida de Mubarak, días de violencia. De hecho está al borde del estallido por problemas institucionales y económicos. Egipto es un país decisivo en el grupo de países de mayoría islámica. Una amplia parte de los egipcios no se reconocen en la Constitución aprobada a finales del año pasado por los Hermanos Musulmanes. El partido que rige en este momento los destinos del país ni ha querido ni ha sabido impulsar un régimen democrático en el que pueda reconocerse una amplia mayoría.  De ahí que la oposición que promovió la revolución de los jazmines salga permanentemente a la calle. La situación de la minoría cristiana, a la que le sigue faltando libertad y seguridad, es un buen indicador de que las cosas no van bien. En esta situación es esperanzador que la mezquita de Al Azhar, gran referente del islam sunní, haya promovido una declaración en contra de la violencia. Al Azhar, tras la caída de Mubarak, parece estar buscando un modo de distanciarse del poder, y eso es una buena señal. El futuro de Egipto y de toda la zona depende de que el Islam religioso se distancie del Islam político, representado en su posición más extrema por el salafismo. Existe un Islam del pueblo que puede hacer en este momento una contribución muy relevante.