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TOROS | Sevilla

Milagroso final

José Garrido cortó este jueves por la noche una oreja tras un expectante y decepcionante “mano a mano” en el que a los novillos de Fuente Ymbro les faltó casta. Borja Jiménez fue silenciado.
José Garrido cortó la única oreja del mano a mano...

De 

Quizá suene a exceso esto de disculpar a dos toreros y culpar a los novillos de la decepción, pero, bien pensado, ni unos estuvieron a la altura de aquella tarde hecha historia, ni los otros ofrecieron embestidas imposibles para torear. La cuestión es que la expectante cita con lleno a reventar en los tendidos de sol, y a la mitad los de sombra, se había convertido pasada la media noche en un cansino y largo espectáculo sin más esperanza que la espera ante un milagroso final.No fue buena la desigual novillada de Ricardo Gallardo. Le faltó casta y calidad a unos utreros que, sin demasiadas complicaciones, mostraron mal estilo y apreciables dosis de mansedumbre. Un misterio, oiga, esto del toro. Novillos vistos y escogidos a modo entre medio centenar de utreros puestos por el ganadero a disposición de los responsables de los toreros, y sólo uno, el sexto, se pareció a aquellos otros que propiciaron el triunfo triple de Puerta del Príncipe. Y fue con este, pasada la media noche, con el que José Garrido toreó. Antes, y en cada uno de sus novillos, el extremeño se había mostrado templado y expresivo con el capote. Con sus lances a la verónica y los excelsos remates de las medias dejó mostrada la calidad inmensa de un toreo que, no sé por qué extraña circunstancia, no llegó a la gente con la inmediatez de aquella tarde del triunfo. La faena al noble y encastado sexto, reducida al muletazo diestro, fue sobria, profunda, bien dicha, templada a veces y con la acostumbrada transparencia de quien goza de un bello concepto y un excelente nivel técnico. Garrido combinó a la perfección  el toreo largo y profundo con la naturalidad del cadencioso y relajado trazo. Solidez en una lidia suficiente y determinante  para transmitir el goce a la gente. Los detalles y bellos adornos de final de faena agradaron a un público que  tras la estocada le pidió con fuerza el apéndice que el debutante presidente concedió.Con el soso y rajado segundo de Fuente Ymbro, al que toreó muy despacio a la verónica, intentó hilvanar los pases a base de citar con la muleta muy adelantada  dejándola en la misma cara del utrero. Pocas veces lo consiguió. No obstante, logró algún que otro muletazo diestro con gusto y acostumbrada clase. Tras la estocada baja fue ovacionado. El complicado cuarto, al que no picó, se le paró agarrado al piso sin que el extremeño lograra  más de dos pases seguidos. Volvió a destacar con su toreo de detalles y adornos en los que los pases por bajo, de trinchera y de pecho fueron un cante al toreo. Con la espada mal.Borja Jiménez se fue a portagayola a recibir a su primer novillo. Con enormes ganas comenzó una lidia intensa rivalizando en emotivos quites con Garrido. Bajó en demasía la mano a las nobles embestidas de un novillo, muy mal picado, que sangró en abundancia y quedó sin fondo a mitad de faena. El sevillano, con toques demasiados bruscos y un toreo con tendencia hacia fuera, no logró dar continuidad a una faena  que tuvo escasos momentos de interés. Sólo algún que otro buen natural  bien rematado, antes de optar por las cercanías, en intento desmedido por agradar, destacó en el conjunto del desigual trasteo. Mató mal.Con el deslucido y manso tercero no tuvo opción. Sus ganas y voluntad de triunfo se perdieron en una lidia anodina y sin contenido. Se atisbó el toreo con el quinto. Un novillo al que dejó sin picar, sin clase en sus rajadas embestidas, pero que supo aprovechar en el inicio de una faena a derecha, de mano baja y muletazos largos e incluso ligados. Duró poco, un desafortunado desarme apagó la ilusión. Después, no hubo forma de levantar un trasteo que, para colmo, no pudo finiquitar. La espada fue durante toda la noche su calvario. FICHA DEL FESTEJO Sevilla, jueves 3 de julio. Tres cuartos de plaza. Novillos de Fuente Ymbro, desiguales en presentación y también de juego variado. Conjunto noble pero falto de raza. El mejor fue el encastado sexto. Borja Jiménez, silencio tras aviso, silencio y silencio tras aviso. José Garrido, ovación, silencio tras aviso y oreja.

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