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TOROS | 21ª de San Isidro

Menos kilos y más casta

Una corrida destartalada y pasada de kilos de El Pilar echó por tierra el festejo celebrado este jueves en Las Ventas. Sólo dos toros, segundo y sexto, los de mejores hechuras sirvieron para el lucimiento. Alejandro Talavante se dejó con la espada una oreja en el sexto.
Alejandro Talavante dejó la única faena destacable de un festejo...
Alejandro Talavante dejó la única faena destacable de un festejo decepcionante. EFE

De 

Se esperaba el regreso de la ganadería de El Pilar a Las Ventas. Años sin pisar el ruedo venteño y ecos de triunfos pasados en Madrid y recientes en otros cosos. Pero en su vuelta falló en lo principal. En lo que Madrid no perdona. La presentación. El trapío del toro. Se confundió kilos con ese trapío que Las Ventas demanda. Por los chiqueros salieron toros destartalados de hechuras, otros era auténticos elefantes con cuernos. Estamos de acuerdo que el toro proveniente de Aldeanueva da un tipo de animal alto de cruz en algunos casos. Pero no en el extremo de lo visto este jueves en Madrid.Y como las hechuras en la mayoría de ocasiones no suelen fallar, esta vez se confirmó la regla y los dos animales mejores hechos fueron a la postre los que, sin ser un dechado de bravura, se movieron con más clase en la muleta. Segundo y sexto.El festejo transcurrió sin historia alguna. Con un Sebastián Castella que no abandona su cansino ritmo, un Manzanares que sigue sin comprender el toreo de compromiso que exige Madrid y un Alejandro Talavante al que la espada le volvió a jugar una mala pasada.   Muy en el tipo de la casa salió el primero. Buscó tablas y el salto al callejón. Corretón y sin fijeza se mostró el del Pilar en los primeros tercios. Escasa entrega que fue la tónica hasta el final de su lidia. Sebastián Castella prologó su faena sentado en el estribo. Ya en pie se fue a los medios. Distancia y el toro que se vino. Buena tanda a derechas aunque el toro se frenaba en el tercer muletazo. Después al natural un tirón desplazó en exceso al animal que acabó con su anatomía en el ruedo. La faena ya no levantó más el vuelo y Castella volvió a sacar a relucir su cara de torero monótono y previsible. Feo el metisaca antes del espadazo final.Iguales parámetros tuvo la faena al enorme cuarto. A la altura del pecho le llegaba a Castella el pupilo de Moisés Fraile. Después, el motor no le llegaba para desplazar sus más de seiscientos kilos. Nobleza pajuna, cansina. Como la faena interminable de un Castella que no supo ver que su quehacer no llevaba a ningún sitio. La disposición hay que mostrarla con el toro con posibilidades, no con el buey.Serio aunque hechurado salió el segundo. Siempre al límite de la casta, el de El Pilar comenzó a deslizarse con suavidad y temple en los capotes durante el tercio de banderillas. José María Manzanares quiso poner en práctica ese toreo que en Madrid no termina de llegar. Estético, si. Pero faltó de ajuste y compromiso en cites y embroques. Y eso en Las Ventas no se perdona. Tampoco tuvo estructura la faena del alicantino, al que se vio descentrado. El toro se cansó de embestir y volvió grupa hacia las tablas del Tres, donde le finiquitó Manzanares con su habitual facilidad y contundencia estoqueadora.Que los kilos no dan trapío se demostró con el mastodonte quinto. 647 kilos ayunos de casta. Sin hechuras para embestir, sin ritmo en sus lentos y desacompasados movimientos, la faena de Manzanares no interesó a nadie. Tan a la contra estaba ya todo que el alicantino se atascó con la espada.Feas hechuras e ínfimo trapío traía el tercero. Cuestiones que unidas a la falta de fuerza y raza del toro hicieron que la labor de Alejandro Talavante fuese un simulacro. No se tomó en cuenta nada y el extremeño decidió liquidar al toro con prontitud.A punto estuvo de revertir el sentido de la tarde Alejandro Talavante con el precioso sexto. Otras hechuras y otro comportamiento. Empujó con más genio que bravura en el caballo, pero al menos se movió en el último tercio. Alejandro volvió a dejar patente su vuelta a un concepto de mayor pureza. Encajado, templado y con una gran naturalidad, fue desgranando varias tandas de buen trazo que tuvieron eco en los tendidos. Supo mantener la intensidad en todo momento el torero, que al final apuró las embestidas en dos tandas, una por cada pitón, a pies juntos. Pero la espada no quiso entrar hasta el tercer intento y se esfumó la posibilidad de premio tangible. Premio, eso sí, que no hubiese maquillado un petardo de tarde se mire por donde se mire. FICHA DEL FESTEJO Madrid, jueves 29 de mayo de 2014. 21 de Feria. Lleno de 'No hay billetes'. Toros de El Pilar, mal presentados por feos de hechuras y pasados de kilos en algunos casos. Sólo se salvaron en presentación 2º y 6º, los de mejor juego. Sebastián Castella, silencio tras aviso y silencio tras aviso. José María Manzanares, silencio y silencio. Alejandro Talavante, silencio y saludos tras aviso.

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