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TOROS | 7ª Feria de Abril

Lo mejor, la brevedad

Manuel El Cid le ha realizado al cuarto toro lo más destacado de la tarde y tras la leve petición de oreja ha dado la vuelta al ruedo. Daniel Luque, que fue herido leve tras caer delante de la cara del  segundo toro, escuchó palmas. Arturo Saldivar fue silenciado en sus dos toros.
El Cid durante la vuelta al ruedo que ha cosechado...

De 

La insatisfacción siguió una tarde más. No hay manera  de que esta anormal feria levante el vuelo e invite a la esperanza. Y ahí está el paciente espectador aguantando, ilusionándose cada tarde con escasísimos destellos de anodinas lidias esperando en vano que alguien, por favor, ponga un poco de toreo a tanto sopor. Todo depende del toro, sí,  y, además, de las manos en que caiga un capote y una muleta. La historia triste de este ciclo de feria es tan real como la vida misma. Y aunque se veía venir, tal vez  la creencia en el triunfo de los anunciados concebía ilusiones. Pero  siguen produciéndose razones que sumergen en el desencanto. Para imaginar mejor la realidad sólo basta exponer el sinsentido incomprendido de cada día. Dieciocho toros, catorce de Garcigrande y Domingo Hernández, y tres de Jandilla, se necesitaron para sacar adelante una corrida con tres hierros diferentes. Pues ni por esas se completó un encierro acorde con el merecimiento de esta plaza y esta feria. Toros muy desiguales en presentación y comportamiento, de bastas hechuras y con escasa calidad en sus embestidas. Si tuvo un buen pitón derecho el flojo primero de Jandilla. Con el que El Cid anduvo con unas tremendas ganas de mostrar su toreo. A la faena le faltó reposo y seguridad, y  aunque hubo entonados muletazos diestros, la intermitencia del trasteo le hizo perder consistencia. Mejor fue lo realizado al cuarto de Domingo Hernández. Un toro manso  y rajado con pujante embestida, que acometió en varas y que fue muy bien picado por Juan Bernal.  Con él, Manuel, estuvo incisivo y contundente en una faena sobria, más segura que la anterior, de mano baja e hilvanados muletazos diestros y buenos pases de pecho. Eso sí,  se le echó en falta un poco de despaciosidad. Quizá la tuvo la tanda de naturales, aunque a estos también le faltó continuidad. Los adornos por bajo  y de trinchera pusieron el fin a una lidia que necesitó del descabello para finiquitarla. Tras leve petición dio la vuelta ruedo.Daniel Luque puso toda su ilusión por conseguir tajada del segundo  de Domingo Hernández. Un toro noble que iba y venia sin que sus embestidas mostraran un ápice de calidad. El sevillano planteó faena con la derecha, pero los muletazos no adquirieron la notoriedad deseada. Tampoco el natural tuvo continuidad, y todo quedó en la intermitencia de una faena que acabó en la mala fortuna de tropezar con la pata de toro y caer en la misma cara a su merced, corneándole el muslo derecho. Tras matar de pinchazo, estocada y descabello, pasó a la enfermería. Con el quinto, flojo y molesto, estuvo serio y riguroso, aunque  la faena tuvo poco de sustancial.Y Arturo Saldivar se encontró con el mal estilo en la embestida del tercero de Garcigrande. Ante la dificultad, el mexicano, trazó una faena desigual, con algún que otro muletazo templado y bien dibujado que no caló en la gente del tendido. Sí mostró valor en el epílogo del trasteo en un final de cambios de mano, con muletazos muy ajustados y desplantes en la misma cara del toro. Acabó dejando media estocada y  necesitó de dos golpes de descabello. Al  noble y soso sexto de Garcigrande le dio infinidad de pases sin que ninguno de ellos transmitiera un atisbo de emotividad a la aburrida gente.Tal vez lo mejor, ante la agobiante calor y la pesadez por lo que sucedía, fue la duración breve del espectáculo. FICHA DEL FESTEJO Sevilla, miércoles 7 de abril de 2014. 7ª de Feria. Dos tercios de plaza. Se han lidiado toros de Garcigrande, Domingo Hernández  -tercero y cuarto- y Jandilla – lidiado en primer lugar-, desiguales de presencia, bastos de hechuras,  y de escasa clase en sus embestidas.   El Cid, silencio y vuelta. Daniel Luque, ovación y silencio. Arturo Saldívar, silencio en ambos. Daniel Luque, tras la muerte  del segundo toro fue atendido en la enfermería de la plaza de “herida por asta de toros  en cara posterior del muslo derecho que interesa planos superficiales, en una extensión de 4 -5 cm.  Se hace lavado de herida y sutura de la misma bajo anestesia local”.

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