También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado
MUNDO | Movimiento 23 de marzo

Los rebeldes congoleños del M23 ponen fin a más de año y medio de sublevación

La mayoría de los insurgentes son antiguos miembros de la guerrilla Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), se rebelaron por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda.

El Movimiento 23 de Marzo (M23), que anunció hoy el fin de su lucha armada, es un grupo rebelde congoleño formado por soldados amotinados cuyos combates con el Ejército han provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas.El M23, que opera en la provincia de Kivu del Norte, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), se constituyó el 4 de abril de 2012, cuando se sublevaron unos 300 soldados de las Fuerzas Armadas de la RDC.La mayoría de los insurgentes son antiguos miembros de la guerrilla Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), se rebelaron por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda, alias "Terminator", y por los incumplimientos del acuerdo de paz del 23 de marzo de 2009, que da nombre al movimiento.Creado en 2006, el CNPD se había integrado en las Fuerzas Armadas congoleñas gracias a ese acuerdo, que -entre otros puntos- incluía la amnistía de los milicianos del grupo y se firmó para poner fin a tres años de enfrentamiento con la guerrilla.El CNDP estaba formado principalmente por tutsis (etnia que sufrió en gran medida el genocidio de Ruanda a manos de los hutus en 1994), y se formó para combatir a los supuestos genocidas hutus de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), grupo refugiado en las selvas del Congo tras la masacre ruandesa.Ntaganda, que llegó a ascender a general dentro del Ejército, estaba reclamado por la Corte Penal Internacional (CPI), a la que se entregó voluntariamente el pasado marzo para ser procesado por crímenes de guerra.El Gobierno de Kinshasa se negó a entablar conversaciones con el M23, lo que condujo a violentos choques con los rebeldes, que crearon su propia estructura y acabaron convenciendo a numerosos soldados para desertar del Ejército y defender su causa.Varios informes de la ONU filtrados a la prensa acusaron a Ruanda de apoyar al nuevo grupo insurgente, no sólo con ayuda logística, sino también con la colaboración de los propios soldados ruandeses.El pasado 20 de noviembre, el M23 tomó la estratégica ciudad de Goma, capital de Kivu del Norte (provincia fronteriza con Ruanda y rica en minerales), lo que motivó el desplazamiento de cientos de miles de personas.La toma de la ciudad se produjo a pesar de la presencia de la Misión de Paz de la ONU en la RDC (MONUSCO), que cuenta con algo más de 20.000 efectivos, y que justificó no haber abierto fuego para no poner en riesgo a los civiles.Tras la repentina toma de Goma, la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (CIRGL), organización que regula las relaciones entre los países de la zona, convocó una cumbre de carácter urgente en Kampala para exigir su retirada.Los amotinados atendieron a este llamamiento, lo que dio pie al inicio de un proceso de negociación con el Ejecutivo congoleño en la capital de Uganda.El pasado 22 de octubre las conversaciones de paz, estancadas desde hace meses, quedaron definitivamente rotas, y tres días después el Ejército congoleño, apoyado por fuerzas de la ONU, lanzó una acción militar a gran escala para desalojar a los rebeldes de sus principales bastiones.Hace dos días, el Ejército lanzó su última ofensiva, y el líder político del M23, Bertrand Bisimwa, ordenó a sus tropas el "cese de las hostilidades", mandato que culminó hoy con el anuncio del fin de la lucha armada.