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12M- Día Mundial Contra la Censura en Internet

Los enemigos de 'la red'

Siria, China, Irán, Bahréin y Vietnam, son los Estados que practican una vigilancia activa e intrusiva y que permite graves violaciones de la libertad de información y de los derechos humanos denuncia Reporteros sin Fronteras.

"Mi ordenador fue interceptado antes que yo”, es el testimonio de un activista sirio detenido y torturado por el régimen de Bachar Al-Assad. Karim Taymour, explica a un periodista de Bloomberg cómo le presentaron, en su interrogatorio, más de 1.000 páginas que detallaban sus conversaciones electrónicas y sus archivos intercambiados por Skype" con este testimonio comienza el informe 'ENEMIGOS DE INTERNET'- Informe 2013 de Reporteros sin Fronteras.


Un informe, dicen Reporteros sin Fronteras, que "aborda la vigilancia en la red, en el sentido de la actividad destinada a controlar las voces disidentes y la difusión de informaciones sensibles, una actividad organizada para prevenir toda desestabilización potencial del orden establecido".
 
Como cada 12 de marzo, Día Mundial Contra la Censura en Internet, se hace pública una primera lista de cinco Estados enemigos de Internet. Son Estados que practican una vigilancia activa e intrusiva y que permite graves violaciones de la libertad de información y de los derechos humanos. Se trata de Siria, China, Irán, Bahréin y Vietnam.
 
Junto a los países, el Informe publica además una lista de cinco empresas enemigas de Internet, también llamadas “mercenarias de la era digital”: Gamma, Trovicor, Hacking Team, Amesys y Blue Coat, que han sido seleccionadas en una lista que se ampliará durante los próximos meses.  Sus productos son utilizados por las autoridades de diversos países para cometer violaciones de derechos humanos y de la libertad de información. Estas empresas no podían ignorar, en el mismo instante en que estas empresas aceptaron comerciar con regímenes autoritarios, que sus productos podían ser utilizados para vigilar a periodistas, disidentes e internautas. La imposibilidad de estas propias empresas de seguir la pista a sus productos vendidos a regímenes autoritarios demuestra hasta qué punto no son conscientes del riesgo de utilización derivado de sus tecnologías y de la vulnerabilidad de los defensores de los derechos humanos.














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