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Tiempo clásico en La Linterna

Los descendientes de la lírica

Toda la actualidad de la música clásica en La Linterna con el experto Carlos de Matesanz.
Marta Sánchez. www.martasanchez.es
Marta Sánchez. www.martasanchez.es

Es muy poco conocido, pero tiene su lógica, que muchos cantantes de pop, rock o jazz provengan de familias relacionadas con el mundo de la lírica; a veces son descendientes de auténticas sagas musicales o han heredado la vena musical de una madre o un padre cantantes de ópera. El caso más conocido es, probablemente y dado lo popular de la intérprete, el de Marta Sánchez. La ex-chica Olé-Olé es hija de un cantante de ópera, y éste es un dato que se suele mencionar en biografías y entrevistas, pero sin profundizar más. Lo que no suele comentarse es que ese cantante es uno de los más destacados bajos que ha dado nuestro país desde los tiempos de José Mardones: el asturiano Antonio Sánchez Camporro (1922-1998), más conocido por su nombre artístico Antonio Campó. Con una extensa y timbrada voz, muy personal, de vibrato stretto poco frecuente en las voces masculinas, y de distinguidísimos modales canoros, Campó no tuvo una trayectoria tan brillante ni regular como sus cualidades hubieran merecido, y tampoco le ayudó el cambiar hacia mitad de carrera a la tesitura de barítono. Se retiró en 1966, dedicándose a la docencia en la Escuela Superior de Canto de Madrid.Su amistad con el tenor canario Alfredo Kraus (1927-1999) llevó a que éste fuera el padrino en el bautizo de Marta Sánchez. Y, además, de modo casi paralelo, la propia hija de Kraus, acabaría dedicándose, como vocalista, a la música ligera. Patricia Kraus, bastante conocida dentro de los circuitos de jazz, estudió la técnica canónica con su padre y con la soprano Lina Huarte, y llegó a representar a España en el Festival de Eurovisión de 1987 con el tema “No estás solo”, del que ella misma había escrito la letra. También las Berganza son un caso llamativo de divergencia canora: la famosa mezzosoprano madrileña, ya retirada de los escenarios Teresa Berganza ha sido una de las estrellas de la lírica española más indiscutibles del siglo XX; su sobrina, Paloma Berganza, ha sabido adaptar su menor caudal vocal a terrenos en los que ha conseguido un especial renombre, como el jazz o la chanson francesa (de Edith Piaf a Juliette Greco).Sin embargo, el que se lleva la palma en cuanto a familia lírica es el que fuera muy famoso cantante melódico –un “crooner” a la española, de preciosa voz- en los años 60 Tito Mora (1940-2013), cuyo auténtico nombre era Carlos García Romero. Recordado, sobre todo, por su versión de la canción “La novia” (Blanca y radiante va la novia, etc.), pertenecía, más que a una familia, a una tribu lírica: era hijo del barítono José García Fernández Olaria y de la soprano Ana Romero Campos, y hermano de Amparo de Lerma, dedicada a la revista musical y a la zarzuela, y de Ana María Olaria, gran soprano lírico-ligera que se retiró en plenitud de facultades al casarse. Curiosamente, ella tuvo la misma profesora en Milán que Alfredo Kraus y que Antonio Campó (y que otras divas de la época, como Renata Scotto, Fiorenza Cossotto, Anna Moffo o la mismísima Montserrat Caballé): la barcelonesa Mercedes Llopart (1895-1970). Maestra de toda una generación, no habría llegado a sospechar que los hijos de sus alumnos habrían de ser tan famosos como sus padres, pero en músicas bien distintas.Los descendientes de la lírica

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