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TOROS | Saldo ganadero en Las Ventas

Juan del Álamo vuelve a pedir paso

Toros de hasta tres hierros desfilaron este domingo en Las Ventas en un espectáculo que fue salvado por una más que digna actuación de Juan del Álamo, que en menos de un mes ha vuelto a sumar una nueva oreja a la ya paseada en San Isidro.
Juan del Álamo mostrando la oreja cortada este domingo en...
Juan del Álamo mostrando la oreja cortada este domingo en Las Ventas. EFE
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Madrid, domingo 16 de junio de 2013. Un cuarto de plaza. Tres toros de Los Recitales, bien presentados, variados de hechuras. Bajos de raza, flojos y de juego manejable en conjunto. Un remiendo del Conde de la Maza, mal presentado, manso y descasado. Dos sobreros de Carriquiri (5º bis y 6º bis), desiguales de hechuras y de juego manejable. Fernando cruz, saludos y silencio. Rubén Pinar, silencio y silencio tras aviso. Juan del Álamo, silencio y oreja.La plaza de Las Ventas regresó a la 'normalidad'  del cuarto de plaza, sumando guiris, en la que lleva sumida años y años cuando llega el calor y se dejan atrás los abonos del mes de mayo y junio. Se programe lo que se programe, el coso madrileño luce la misma estampa en la que los modestos que se anuncian sigue esperando ese golpe de suerte que cambie el rumbo de sus carreras.Y como también es costumbre Taurodelta 'ayudó' a los más modestos con saldos al por mayor. La clasica limpieza de corrales de finales de temporada que esta vez se adelantó a junio. Los titulares de Los Recitales fueron un muestrario de invalidez, el remiendo del Conde de la Maza, anovillado y con una falta de casta más que alarmante y dos sobreros de Carriquri, bajos de raza, pero que al menos tuvieron cierta bondad en sus embestidas. Ese golpe de suerte en Madrid lo buscó Juan del Álamo en San Isidro cortando una oreja a un toro de Bohórquez y lo terminó de encontrar este domingo esta vez con un sobrero de Carriquiri. Un animal feísimo de hechuras al que quiso lucir en varas Del Álamo. El toro tuvo prontitud al acudir al peto para después salir rebotado sin celo ni gana de pelea. Pero después, el toro sacó nobleza y buen son por ambos pitones, lo que aprovechó el joven torero charro para realizar una faena que tuvo como virtud no bajar nunca el pistón de la intensidad. Con la cabeza muy bien amueblada, Juan siempre buscó el pitón contrario en los cites para ir desgranando tandas que tuvieron profundidad y templanza a partes iguales. Si gustó a derechas, los mejores muletazos llegaron al natural, con el torero roto y embraguetado. Tanto que en el inicio de una tanda el toro se le llevó por dalante propinándole una fuerte paliza. Pese a un primer pinchazo, la estocada tendida sirvió para que el toro cayese y los pañuelos asomasen a los tendidos. Justo Polo, que hacía su debut en el palco de Las Ventas, concedió su primera oreja. Antes, en su primero, el salmantino hilvanó una faena sería y firme. Tragó y aguantó en la primera parte de la faena para después sumar varias tandas al natural entonadas. Hubo buen trazo si bien existió algún desacople en el ajuste  de los muletazos. Restó puntos la estocada final que viajó a los blandos. En conjunto, Juan del Álamo volvió a demostrar que es un torero aprovechable.Por fin a la tercera pudo trenzar el paseíllo este año en Madrid Fernando Cruz. Madrid se acordó y le obligó a saludar tras el paseíllo. Y Cruz correspondió con una actuación digna. Su primero tuvo cierta nobleza pero le sobró blandura de remos y le faltó continuidad en sus embestidas. Cruz basó el trasteo por el lado derecho, por donde dejó una buena tanda por ligada y rematada. Aunque al conjunto le costó romper. Manejó con contundencia la espada antes de saludar una cariñosa ovación.El primer remiendo del Conde de la Maza fue un animal por debajo del listón de presentación y trapío que exige Madrid. Si a la falta de apareciencia exterior le unimos su mansedumbre y falta de casta, el balance artístico de la labor de Fernando Cruz no pudo ser más pobre. El toro siempre se lo pensó antes de tomar la muleta que le presentaba Cruz. Y cuando se decidía a moverse lo hacía sin estilo. Tan ayuno estuvo de casa el pupilo del Conde que mediada la faena se echó. A Fernando no le quedó más opción que quitárselo de enmedio.Rubén Pinar también volvía a Las Ventas fruto a su sería actuación isidril frente a los 'samueles'. Con su primero a penas pasó de lo voluntarioso frente a un inválido de Los Recitales que siempre se movió rebrincado y sin clase. Larga y profusa en muletazos fue la faena de Pinar al sobrero de Carriquiri. El titular de Los Recitales volvió a los corrales tras partirse una pata. El sobrero tuvo sus virtudes, como humillar, pero el torero albaceteño se empeñó en un trasteo plano, siempre por las fueras y que estuvo basado en las cercanías, ahogando siempre los viajes del toro de Carriquiri.