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TOROS | A hombros con dos orejas

Iván Fandiño triunfa en su debut en San Cristóbal

El diestro español Iván Fandiño salió a hombros en el segundo festejo de la feria venezolana de San Cristóbal. Su predisposición y profundo concepto le valieron para cortar las dos orejas a su primer toro. Padilla recibió palmas al igual que el local Maravillas.
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Iván Fandiño, debut y triunfo en la feria venezolana de San Cristóbal. ARCHIVO

San Cristóbal (Venezuela), viernes 25 de enero de 2012. 2ª de Feria. Poco más de tres cuartos de plaza (Aproximadamente 12000 personas). Toros de Rancho Grande (1º, 3º, 5º Y 6º) y El Rancho (2º y 4º), en su conjunto correctos de presentación, con recorrido y nobleza en distintos grados, destacando la nobleza y largo recorrido del 2º y la bondad a pesar de sus limitadas fuerzas del 3º. Juan José Padilla, palmas y silencio. Gregorio Torres ‘Maravilla’, palmas en ambos. Iván Fandiño, dos orejas y ovación. Hay toreros que en tardes decisivas salen a jugarse literalmente el “pellejo”. Los ves en la plaza y están tan convencidos de sus opciones de triunfo a costa de todo, que a veces uno pasa miedo desde la barrera viéndoles. Eso mismo hizo llegar al tendido la entrega y valor espartano del debutante diestro vasco Iván Fandiño en la segunda función de la Feria de San Sebastián. Dos orejas ha llevado a su esportón el diestro de la población vasca de Orduña, y las ha cortado como pocas veces se ve por estas plazas a toreros extranjeros salir al ruedo, dispuestos a todo, o el triunfo o la enfermería. Y a Dios gracias que fue lo primero, porque sobre todo en el que cerró plaza dejo constancia que sus triunfos repetidos en Madrid no son cuento de la prensa española. Toros de Hugo Domingo Molina que se dejaron, habiéndolo de todos los matices, nobles, pastueños, sin humillar y muy medidos en la vara, dejaron ver opciones de lucimiento con la terna de espadas. A Padilla se le recibió cariñosamente a saludar al tercio, al igual que sus compañeros, y a sus manos tuvo posibilidad de “tocar pelo”. “Maravilla” dejo irse un toro de triunfo como fue su primero del lote, y cortaría la oreja de consuelo ante su segundo, en faena de menor calado pero meritoria, en especial con la decisión que se fue con la espada. En fin tarde entretenida con mejor entrada que el día anterior. Ya le decíamos que al “Ciclón Ciclópeo de Jerez”, Juan José Padilla se le esperaba con morbo. Banderas con la insignia “pirata” se asomaron en los bajos de sol, como estímulo a un torero al que hay que reconocer su dignidad para estar allí, delante de los pitones de nuevo. Con el que abrió plaza ha hilvanado una labor de destellos, pero nunca de entrega total a las sosota y poco humilladas embestidas de un ejemplar que no le dejo estar con reposo por ambas manos con la muleta, venciéndosele en reiteradas ocasiones. Precisamente había quitado por delantales y banderilleado con lucimiento en los tercios previos, lo que tras estocada desprendida y trasera de lenta agonía en bajos de sol sirviera para que recibiera palmas tras petición por parte del soberano. Tampoco estuvo a gusto con el que hizo cuarto. Se le veía mermado de facultades a Padilla pues en el toro anterior había sufrido torcedura de tobillo derecho rematando tercio de rehiletes, lo que hizo que no tomara los palos con este, ni tampoco se explayara en su lidia, deslavazada por demás y de escaso eco en el tendido, ante lo parado del toro. La estocada trasera hizo que se le silenciara. “Maravilla” ha pechado en suerte el toro de más claras opciones como fue el segundo de la corrida «Violinista» de El Prado, el cual lució en el capote en sabrosas verónicas rematadas con media en el tercio. Las banderillas necesitaron de laboriosa brega por parte del peonaje, clavando Gregorio tres pares de espectacularidad en su preparación más no en su ejecución. Luego en la muleta la faena fue un sube y baja de tensiones, pues a las ganas del torero el toro exigía mayor firmeza de pies y mejores terrenos para su lidia, con el aliciente del largo viaje que ofrecía pero necesario rodaje para un torero más curtido. La espada así mismo le jugo mala pasada, necesitando tres viajes ante de dejar estocada delanterita y descabello, para ser silenciado. Pero se redimiría en parte con el quinto, un toro de otra condición el cual exigió toreo de cercanías y dejarle la muleta en la cara para aprovechar los remolones viajes a las telas. Previamente le había banderilleado con limpieza, lo que unido al espadazo ligeramente desprendido para la petición fuera unánime en la plaza y el palco le concediera un oreja que sabe a gloria tras seis años sin hacer el paseíllo en Pueblo Nuevo, plaza donde fue triunfador en el 2006. Ya decíamos que lo del debutante Fandiño es la representación de lo que es un torero con ambiciones de llegar a ser grande. Lo demostró toda la tarde, ante el tercero tras templarse en los medios con un toro de endebles fuerzas que sostuvo de pie a base de pulso, toques precisos y un conocimiento de terrenos en el ruedo que son propios de toreros curtidos en mil batallas. Obra ante «Presumido» de alta filigrana, en especial por naturales donde rompió su actuación de cara a un tendido apático por momentos a lo hecho en ruedo. Deszapatillado desde su inicio de faena la cinceló de soberbio volapié fulminante para que el joven presidente Luis Hernández desde su pajarera presidencial los pañuelos blancos con la rotundidad con la que ha procedido hasta el momento. Asegurada la Puerta Grande con el que cerró plaza otro recital de valor y aguante el que se prodigo Fandiño. El toro le puso a prueba cuantos niveles de “testiculina” atesora y vaya que se ha vaciado totalmente pues uno a uno los muletazos por la diestra rebañaban sus pantorrillas a cada embestida, y ni se diga por la izquierda. Hizo pasar miedo a los presentes lo no del todo fue valorado por los aficionados y espectadores pues muerto el toro de estocada contraria y perpendicular ni se manifestó. Pero para quienes le vimos en su totalidad, nos quedamos con otro concepto. Su salida en hombros simplemente resume aquel adagio que dice “querer es poder” y en los toros es palabras mayores…