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MUNDO | Incertidumbre hasta el final

Italia vota en el primero de los dos días de comicios generales

Casi 50 millones de italianos eligen entre este domingo y el lunes al próximo primer ministro. Elecciones que ponen fin al gobierno tecnócrata de Mario Monti.
Silvio Berlusconi en el momento de ir a votar. REUTERS
Silvio Berlusconi en el momento de ir a votar. REUTERS

El mal tiempo, con nieve incluida en el norte, y las protestas de tres feministas semidesnudas contra el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi han marcado la primera de las dos jornadas de elecciones generales de Italia, las primeras en la historia de la República que se celebran en invierno. Las primeras horas de voto de este domingo, cuando los colegios electorales quedaron abiertos de las 08.00 hasta las 22.00 hora local (07-21 GMT), vieron una menor afluencia de personas, con una participación que a las 19.00 hora local (18.00 GMT) se situaba en el 46,80 %, 2,41 puntos porcentuales menos que en los comicios de 2008, celebrados en abril con un tiempo primaveral.Los colegios electorales abrieron sus puertas a las 08.00 hora local (07.00 GMT) para permitir el voto hasta las 22.00 horas (21.00 GMT) de los algo más de 47 millones de personas que están llamadas a las urnas este domingo y lunes, cuando además de los legislativos, se celebran también comicios regionales en Lacio, Lombardía y Molise. Esos más de 47 millones son los electores mayores de 18 años que podrán votar a los 630 miembros de la Cámara de los Diputados (Baja), pues solo quienes tengan al menos 25 años (más de 43 millones) podrán elegir a los 315 senadores que ocuparán la Cámara Alta junto a 5 miembros vitalicios, incluyendo al presidente de la República, Giorgio Napolitano, una vez que expire su mandato en mayo. Al voto de los millones de personas que acudirán a los colegios electorales hoy y mañana habrá que sumar en el recuento el de los algo más de 3,5 millones de italianos residentes en el extranjero, que ya han ejercido su sufragio por correo enviado a sus consulados. Los italianos residentes en el extranjero cuentan con una circunscripción propia, que elige a 12 diputados y 6 senadores, mediante un sistema electoral, el vigente en Italia, de tipo proporcional con premio de mayoría y distintas barreras con un porcentaje mínimo de votos para obtener acceso a cada Cámara. Este sistema electoral, denominado "porcellum" por sus propios promotores, propicia la incertidumbre que se cierne ante un posible país ingobernable a partir de estas elecciones, pues la mayoría que los sondeos atribuyen a la coalición de centroizquierda de Pierluigi Bersani en la Cámara Baja está en cuestión en el Senado. El actual sistema electoral italiano, que finalmente no pudo ser reformado antes de concluir la legislatura, permite a la coalición ganadora en cada región para el Senado atribuirse el 55 % de los escaños de esa zona, por lo que es importante, sobre todo, el voto de la populosa Lombardía, habitual caladero de votos del centroderecha, liderado de nuevo por Silvio Berlusconi. Con la prohibición de sondeos que impone la ley desde hace quince días y el 30 % de indecisos que se calcula, el final de la campaña electoral llegó con una ausencia de referencias y certezas públicas que ha inquietado al parqué bursátil milanés, según los analistas. El diario "Corriere della Sera" informaba el pasado viernes de que los partidos están preocupados ante el ascenso imparable de la antipolítica del cómico Beppe Grillo y su Movimiento 5 Estrellas, que ha desbancado del segundo lugar de favorito a Berlusconi. Los últimos días han mostrado, siempre según el mismo diario, cómo la intención de voto sobre las listas que apuestan por un segundo mandato de Monti va en caída, lo que imposibilitaría que el centroizquierda pudiera conseguir la estabilidad necesaria en el Senado gracias a un acuerdo con el tecnócrata. Estas elecciones, en las que este lunes se votará de 07.00 a 15.00 horas (06.00-14.00 GMT), llegan después de una campaña electoral carente de debates de los principales candidatos y que se ha jugado, sobre todo, sobre la necesidad de no malograr la confianza recuperada con el Gobierno Monti y revisar el sistema fiscal, en particular el impuesto sobre la vivienda habitual.