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ESPAÑA | COPE ha tenido acceso a los documentos

Interior realiza un "seguimiento específico" sobre 300 presos por posible yihadismo

Entre esos internos destacan algunos como H.B., ingresado en Álava que, recientemente, se cosió la boca y los párpados para que se le devolviera al modulo que compartía con sus afines.

Doscientos noventa y nueve presos son objetivo en este momento (a fecha 27 de noviembre de 2014) de “un seguimiento específico” por parte del Ministerio del Interior por su posible relación con actividades reacionadas con el terrorismo yihadista. Asi se refleja en documentos internos del programa especial que combate esa radicalización y a los que ha tenido acceso COPE.Esos casi 300 presos representan en 4’9% del total de la población musulmana en nuestras cárceles, en total 6.125 presos a finales de noviembre. Cuarenta y siete de esos presos están incluidos en el grupo A (condenados por terrorismo), 11 son considerados radicalizadores o encargados de la recluta (grupo B) y 59 formarían el banquillo susceptible de ser reclutado (grupo C). A esos 117 se suman el resto de internos con seguimiento especial después de analizar su comportamiento. Entre esos internos destacan algunos como H.B., ingresado en Alava: se cosió recientemente la boca y los párpados para que se le devolviera al modulo que compartía con sus afines. Su grupo se comprometió en mayo de 2012 a no admitir ningún integrante que consumiera carne sacrificada sin seguir el rito musulmán.Control dentro y fuera de las cárcelesInstituciones Penitenciarias controla a los sospechosos dentro y fuera de las prisiones. Uno de estos documentos pide establecer grupos de coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Se pide un intercambio de información sobre determinados yihadistas que ingresan en prisión o sobre reclusos que realizan en el exterior labores de captación o reclutamiento. Las directrices de prisiones a las que hemos tenido acceso ordenan realizar controles y cacheos sobre los internos sospechosos, recabar información de las comunicaciones que mantengan con el exterior, del peculio (el dinero que reciban), sus relaciones profesionales y con otros internos, de confidentes… Fruto de ese trabajo se decidirá si el preso se incluye o no en los programas de especial seguimiento sobre internos islamistas.La experiencia contra ETA ayuda “relativamente”Nuestra experiencia en la lucha contra ETA “nos puede ayudar relativamente”, según una reciente actualización del Programa de intervención de Institucones Penienciarias sobre estos presos. Y es que la banda terrorista -como se recuerda el texto- nunca pretendió que todos los abertzales militaran en sus filas, cosa que a la que sí aspira la Yihad. Ese es uno de los grandes desafios según estos documentos de Interior. El propio Secretario General de Instituciones Penitenciarias, Angel Yuste, reconoce en una instrucción interna fechada en julio de este año que “hay que mejorar la transmisión fluida y coordinada de información” para combatir el desafío yihdista dentro de las prisiones.En esas fechas de verano el mayor numero de presos de origen musulmán se concentraba en la cárcel de Dueñas (Palencia) con 444 internos. Le seguían Zaragoza con 290 y Topas, en Salamanca, con 289. En total casi 6.800 presos que actúan con normalidad en su inmensa mayoría. El programa de observación y seguimiento para prevenir acciones terroristas se ha aplicado hasta ahora a 1500 presos desde que se puso en marcha por parte del ministerio del Interior. Los investigadores tienen puesto el foco con una atención muy especial sobre una cifra que supera el centenar. La mayoría de ellos proceden de Marruecos y Argelia. El 40% de sus delitos son de motivación económica y el 20% restante de carácter violento.Los reclutadores usan la violenciaLos considerados reclutadores usan la amenaza y hasta la violencia, si es necesario, para conseguir sumar nuevos adeptos a la Yihad. Los lideres del grupo son habitualmente, según estos documentos, los mejores dotados intelectualmente e incluso con experiencia en conflictos militares; los reclutados suelen ser solitarios, frustrados que bscan asi redimir lo que consideran sus pecados.Los cabecillas no siempre tienen capacidad económica pero procuran que los grupos que lideran den apoyo a los presos que se suman a la disciplina terrorista. Y no solo durante el tiempo que están entre rejas. También que se pueda extender esa ayuda a sus familiares o amigos fuera de la cárcel. Una “rofunda renovación” en PrisionesUna instrucción interna del Secretario General de Instituciones Penitenciarias, fechada en julio de 2014, ordena “una profunda renovación” del trabajo de los funcionarios con estos internos que consiste en examinar las relaciones de algunos de los terroristas ingresados en prisión con personas que han sido detenidos anteriormente, al margen de que hayan sido condenados por terrorismo o por otros delitos. “Hay que observar las comunicaciones y visitas y las relaciones que mantengan con otras formas de delincuencia organizada o terrorista”, dice el escrito al que ha tenido acceso COPE. “Hay que estudiar las actitudes y comportamientos indiciarios de practicas constitutivas de riesgo que no pueden pasar desapercibidos para la Administración Penitenciaria”. Interior nombra responsable directo de ese control al subdirector de seguridad, que debe emitir un informe semanal detallado sobre cada preso bajo control.Angel Yuste ordena que el grupo de los más radicales, los condenados por terrorismo y los presuntos reclutadores, sean incluidos en el fichero de internos de especial seguimiento, presos FIES, lo que incluye un régimen de aislamiento y otras medidas especiales como el control de las comunicaciones. También ordena expresamente evitar que una decisión de la administracion penitenciaria pueda “frustrar” la expulsión de territorio nacional de uno sólo de esos presos. Yuste exige a sus subordinados “diligencia y rigor en el control de los terroristas yihadistas, de los eventuales reclutadores y de los internos susceptibles de ser captados y/o radicalizados”. Concluye su escrito interno recordando que nos encontramos ante un fenómeno complejo “con implicaciones en el medio penitenciario relevantes y de consecuencias trascendentales”.

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