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AND-ILUSTRACIÓN TABACO

La historia, el aroma y la cultura del habano, en cien dibujos

Alfredo Valenzuela,Sevilla, 12 jun (EFE).- La larga historia del habano, la variedad de sus aromas y la cultura que ha rodeado la industria tabaquera cubana en los últimos cinco siglos han sido captados en cien dibujos por Roberto Sánchez Terreros en "Cuba y el tabaco".,El volumen ha sido publicado por el editor gráfico Pedro Tabernero, con textos del poeta, narrador y traductor Antonio Rivero Taravillo y del periodista Juan Antonio Sanz.,"Cuba y el tabaco" forma parte de la colección "Espacios

  • Agencia EFE

Alfredo Valenzuela

La larga historia del habano, la variedad de sus aromas y la cultura que ha rodeado la industria tabaquera cubana en los últimos cinco siglos han sido captados en cien dibujos por Roberto Sánchez Terreros en "Cuba y el tabaco".

El volumen ha sido publicado por el editor gráfico Pedro Tabernero, con textos del poeta, narrador y traductor Antonio Rivero Taravillo y del periodista Juan Antonio Sanz.

"Cuba y el tabaco" forma parte de la colección "Espacios Abiertos", integrada por colecciones gráficas -dibujos y pinturas- que tratan de atrapar el espíritu de lugares singulares, como "Gibraltar" o "Cabo de Gata", que son otras entregas de esta colección.

En palabras de Tabernero, se trata de recrear "lugares donde la ilustración y la pintura se formulan como un juego de reflejos de la realidad con el espectador", para lo cual el editor propone "libros en los que todo se mueve en estructuras circulares, con imágenes que llegan torrencialmente", como sucede en este caso con los de Sánchez Terreros, muchos a doble página y con un colorido propio de los trópicos.

Con los mismos colores que las selvas o las plantaciones tropicales, Sánchez Terrenos ha sido capaz de plasmar la Habana Vieja, las construcciones coloniales o todo el proceso artesanal de la manufactura del tabaco, así como los anillos de los puros y hasta la disposición de los cigarros en cajas para su comercialización.

Además del Malecón del Capitolio, la Plaza Vieja y el Patio de los Capitanes Generales de La Habana y otros rincones de Cienfuegos, Matanzas, Santa Clara, Trinidad, Ciego de Ávila, Baracoa, Holguín, Bayamo, Camagüey y Sancti Spíritus, Sánchez Terreros retrata los paisajes de la Sierra Maestra, de la Sierra de los Órganos de Pinar del Río, la Vega Tabaquera de Vuelta Abajo y hasta los fondos marinos de la Isla de la Juventud.

Mediante una labor previa de documentación, el dibujante ha plasmado igualmente todo el proceso de elaboración del tabaco, desde la plantación y los trasplantes hasta la fase de "moja y oreo", el posterior secado, el ensartado del tabaco para curar, su posterior traslado y conservación y la clasificación de las hojas por colores --desde el claro al maduro pasando por el colorado claro y el colorado- y el posterior torcido y anillado.

Biógrafo de Luis Cernuda, Antonio Rivero Taravillo evoca en su texto la visita del poeta sevillano a Cuba cuya capital "se le antojaba un espejismo" y relaciona la cultura y la historia cubanas con la obra de otros poetas españoles, como Rafael Alberti, y el "acento musical que sabe a ron de caña y a cigarro habano" de otros autores cubanos como José Martí, Lezama Lima, Dulce María Loynaz, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante - quien tantas páginas dedicó al humo de los habanos- y Leonardo Padura.

Curiosamente, el estudio en el que escribe Rivero Taravillo en Sevilla está en la calle Habana, y allí ha escrito que este "Cuba y el tabaco" tiene "más de milagro que de letra impresa, más de ensoñada voluta de humo que de hoja de tabaco unida a la tierra, más de epifanía que de ilustración".

Juan Antonio Sanz, en un texto titulado "Historias, caminos y tabacos para el buen viaje" hace un ejercicio de erudición sobre la historia del tabaco y sus múltiples curiosidades, como que los "Montecristo" se lleven ese nombre en honor del título de la que era la novela preferida de los torcedores de tabaco, que laboraban mientras escuchaban una novela leída en voz alta y la de Alejandro Dumas siempre fue su favorita.

Sanz se remonta a Bartolomé de las Casas y su descripción de los indígenas cuando encendían una especie de canuto o "mosquete" por un extremo mientras por el otro "chupan o sorben o reciben con el resuello para adentro aquel humo: con el cual se adormecen las carnes y casi emborracha, y así dicen que no sienten el cansancio. Estos mosquetes llaman ellos tabacos".

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