También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

Grecia, entre la farsa y la tragedia

Era previsible que la peor crisis en Europa desde 1929 produjera convulsiones políticas, pero al mirar a Grecia cabe la duda, citando a Marx, de si la historia se repite como tragedia o como farsa. La dimisión del Gobierno representa la derrota del populismo, pero también la enésima pirueta de Alexis Tsipras para mantener el poder, tras perder la mayoría parlamentaria. El exprimer ministro confía en salir victorioso de las urnas en septiembre encarnando la centralidad, entre los viejos partidos que condujeron a Grecia al desastre y el sector más radical de Syriza. Tsipras espera evitar tener que responder por su errática gestión en estos 7 meses, en los que ha terminado aceptando un tercer rescate con condiciones tan duras o más que las que inicialmente rechazaba, y provocando nuevos e innecesarios sufrimientos a los griegos con el corralito financiero. Y ni siquiera cabe dar por garantizada la continuidad de Grecia en el euro, entre otras cosas por el hartazgo que la actitud de Syriza ha provocado en socios como Alemania. Esta semana el Bundestag ha aprobado el nuevo rescate, pero Angela Merkel afronta un creciente descontento en sus filas. La canciller, sin embargo, ha respondido con sentido de Estado y ha antepuesto el deber de preservar el proyecto de integración europea frente a pulsiones nacionalistas en su electorado. Harían bien en tomar nota de su actitud otros grandes partidos europeos, como el Laborista británico o, en España, el PSOE. Si las grandes fuerzas que representan la centralidad sucumben al populismo o al frentepopulismo, entonces sí se estará incubando en Europa una tragedia.