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TOROS | Andy y Ventura, puerta grande

Garra frente a oficio

Los rejoneadores Andy Cartagena, que cortó dos orejas, y Diego Ventura, que paseó cuatro, salieron a hombros al finalizar el mano a mano que les enfrentó en la matinal de este martes de la feria de Fallas.
Diego Ventura y Andy Cartagena en su salida a hombros...
Diego Ventura y Andy Cartagena en su salida a hombros del coso valenciano. TOROSVALENCIA

Valencia, martes 19 de marzo de 2013. 11ª de Feria. Tres cuartos de entrada. Toros para rejones de Fermín Bohórquez, bien presentados, bajos de raza y de juego dispar, destacando la nobleza y la clase del tercero. Andy Cartagena, palmas, dos orejas y ovación. Diego Ventura, ovación, dos orejas y dos orejas. El duelo planteado por la empresa entre dos de los mejores rejoneadores del momento se saldó con una previsible salida a hombros de ambos jinetes, en festejo a más en intensidad y en el que la garra y la vibración de Ventura le valieron para imponerse en el corte de orejas. El rejoneador sevillano puso toda la carne en el asador después de irse de vacío en su primer turno por fallar con el rejón de muerte tras una faena de poco eco a un animal noble pero muy venido a menos. Tampoco le ofreció muchas opciones el aplomado cuarto, pero Ventura le buscó las vueltas con decisión para clavarle banderillas en rectidud y adornar su toreo con espectaculares alardes de doma que llegaron rápidamente al tendido. Igualado a dos orejas con Cartagena antes de que saliera el sexto, Ventura echó el resto para irse por delante en cuanto a trofeos. Y de nuevo tuvo que volver a echarle garra y poner todo de su parte para resolver con lucimiento ante un toro manso y reservón que se defendió con violencia y al que mató de un rejonazo fulminante que dio paso a la concesión de otras dos orejas. Andy Cartagena pudo también cortar algún trofeo más, pero se lo impidieron sus fallos en la suerte suprema. Ya pinchó al desfondado primero de la mañana después de una faena discreta, y también erró con el quinto, un animal manso y de querencia a tablas con el que tuvo que tirar de recursos en una lidia meritoria que mereció premio. El alicantino tuvo que conformarse así con las dos orejas del tercero, el mejor toro con diferencia de todo el encierro, por su nobleza y la clase de su galope tras las cabalgaduras. Cartagena le clavó banderillas con limpieza en la ejecución, se adornó entre las suertes y remató su despliegue de oficio dejando el sombrero de ala ancha sobre el testuz del de Bohórquez, en que fue el momento más ovacionado de su actuación. 

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