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Visita del Papa a los presos

Francisco invita a seguir el camino de la conversión para una verdadera reinserción

Uno de los momentos de la visita que el Papa Francisco realiza a Calabria en este sábado, se encuentra la visita a la prisión de Castrovillari. A ellos ha mostrado la cercanía de la Iglesia, así como la necesidad de su arrepentiemiento con el deseo de cambiar para que se produzca la debida inserción.

De 

¡Queridos hermanos y hermanas! El primer gesto de mi visita pastoral y encuentro con vosotros es en esta Casa de Catrovllari. De esta forma quiero manifestar mi cercanía y la de toda la Iglesia a cuantos hombres y mujeres se encuentran en esta prisión. Cristo dijo: "Estuve en la cárcel y vinisteis a visitarme". En mi reflexión quiero subrayar el tema del respeto fundamental a los derechos del hombre y su relación con la humanidad en la forma de espiar la pena. Este aspecto de la política penitencial es esencial y el deseo de una atención especial debe prevalecer siempre. Pero todo esto no tiene suficiente sentido si no se acompaña del deseo, por parte de las autoridades, de un deseo de que el preso se reinserte. Cuando se descuida este objetivo, la ejecución de la sentencia, se degrada reduciéndose solamente al castigo y las represalias, a su vez perjudiciales para el individuo y la sociedad. Y Dios no hace esto con nosotros. Dios nos perdona, nos acompaña y nos ayuda en la calle. Todo el rato. Incluso en las pequeñas cosas. Cuando vamos a confesar, el Señor nos dice: "Yo te perdono. Pero ahora ven conmigo ".Y Él nos ayuda a retomar el camino. Nunca condena. Nunca te condeno. Yo te perdono y ahora voy contigo. Por eso somos frágiles y debemos volver a confesión, todos. Él nunca se cansa. Siempre nos tiende una mano. Este es el amor de Dios, y nosotros debemos imitarle. La humanidad debe imitarlo. Tomar este camino. Por otro lado, una verdadera y plena reintegración de la persona no ocurren como un camino únicamente humano. Dios también interviene y, de esta manera se da el encuentro con Dios. Echemos un vistazo a Dios que nos ama. Es más difícil para ver que ver a Dios de Dios. Es más difícil abandonarse en el encuentro con Dios que encontrar a Dios, porque siempre hay una fuerza. Y nos está esperando siempre porque Él nos ha mirado. Este Dios que nos ama, que es capaz de comprendernos, de perdonar nuestros errores. El Señor es un Maestro de reintegración que nos lleva de la mano y nos lleva a la comunidad social. El Señor siempre perdona, acompaña siempre, siempre ayuda. No nos deja de perdonar, de comprender, o de entender. Ojalá cada uno de ustedes vea que no es un tiempo perdido, sino que sea un valioso momento durante el cual pidan y obtengan de Dios esta gracia. Al hacerlo, contribuirá a mejorar usted mismo y, al mismo tiempo, la comunidad, porque, para bien o para mal, nuestras acciones afectan a otros y a toda la familia humana. Un recuerdo afectuoso ahora a sus familias; que el Señor le conceda vivir en serenidad y paz.

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