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Francia y el llamado matrimonio homosexual

Cuando un determinado Gobierno, cegado por la ideología y empecinado ante la verdadera realidad social, invoca el principio genérico de “lo que la sociedad quiere”, en muchas ocasiones lo hace como excusa para poner en marcha lo que él desea, como mero experimento de ingeniería social. En España lo conocemos bien. El Gobierno Zapatero se embarcó en diversos proyectos de este tipo, como el del llamado “matrimonio homosexual” con una hoja de ruta calculada que supo exprimir al máximo para sacarle todo el rendimiento electoral posible. Ahí están los hechos y el alcance de la disparatada legislación que, en realidad, lo que hizo, en el caso de España, no fue legalizar el matrimonio entre personas homosexuales sino reformar el código civil en materia de matrimonio  para hacerlo desaparecer en su especificidad. En Francia, y al rebufo del despropósito español, Hollande se ha querido marcar un tanto parecido, con un proyecto de Ley que la propia Ministra de Justicia del gobierno galo no ha tenido rubor en confesar que responde, según ella, a un cambio de civilización. Miles de franceses se han echado a la calle para hablar con argumentos de razón de lo que supone este proyecto. Ha sido mucha gente, y muy diversa, la que se ha manifestado en París para decir bien alto y claro que su rechazo no tiene nada que ver con homofobia alguna, ni con supuestas ampliaciones de derechos. La manifestación ha sido multitudinaria. A partir de ahora, Hollande, como en su día hizo Zapatero, podrá hacer lo que estime conveniente y lo que la legalidad política le permita, pero, si desoye lo que una gran cantidad de franceses le ha dicho este domingo, no podrá justificarse diciendo que su proyecto responde a una demanda de la sociedad. Una sociedad es lo que son sus familias, y el futuro de Europa pasa por la familia, por el matrimonio y la educación de los hijos en la verdad y en libertad, no por experimentos ideológicos que aquí por desgracia ya sabemos que es lo que en realidad pretenden y a dónde nos llevan.

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