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El esperpento como género político

La intervención de una diputada socialista que llamó “verdugo” al recién nombrado ministro de Sanidad, al conocerse un nuevo caso de violencia contra las mujeres, cae dentro del género del esperpento. Su señoría olvidó que esta lacra que afecta a la sociedad, tuvo sus momentos más trágicos durante las anteriores legislaturas socialistas. En este mismo contexto cabe recoger las acusaciones que otro diputado socialista lanzó al ministro de Economía a propósito de la salida a Bolsa de Bankia, que se gestó con la protección del anterior Gobierno socialista, como tuvo que recordarle el ministro Guindos. La guinda del esperpento la puso la pugna sobre uno de los aspectos más oscuros en los días previos a la victoria socialista de 2004. En el recuerdo de todos están las movilizaciones de acoso a las sedes del PP, favorito en las encuestas, en el “día de reflexión” de las elecciones generales, sacudidas por la conmoción de los atentados terroristas. La actitud de los socialistas, activando la movilización mediante mensajes masivos a través de los móviles, fue un modelo de lo que no debe suceder en una democracia. Pero ahora ha salido el Secretario general de “Podemos”, el partido más radical de la izquierda, reivindicando la autoría de aquellas movilizaciones, lo que ha provocado la indignación de los socialistas, que parecen no querer dejarse adelantar en cuanto a populismo bolivariano. Un esperpento tras otro.