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Hockey patines | Europeo

España recupera el liderato en el Europeo de hockey patines

La selección española se pone por delante de Portugal e Italia tras golear a la débil Suiza por 13-1.

España goleó a la débil Suiza (13-1) en un partido de mero trámite y sumó tres puntos vitales que le permiten llegar a la última jornada del Campeonato de Europa como líder por delante de Portugal e Italia, las otras dos selecciones con las que luchará el sábado por el título continental. Después del tropiezo sufrido ante Italia (2-2), España afrontó el partido contra Suiza con la obligación de ganarlo y seguir con las opciones intactas de revalidar el título cosechado hace dos años en Alemania. El rival, en teoría, no debía suponer un gran obstáculo, puesto que Suiza, que hasta el momento había contado sus tres partidos anteriores por derrotas, venía demostrando ser una selección frágil en defensa y poco efectiva en ataque. España, motivada por la derrota en el partido precedente al suyo de Portugal ante Italia (2-3), no tardó en ponerse por delante en el marcador. Fue a los 29 segundos con un tanto del capitán Pedro Gil, que se lo dedicó a su compañero Jordi Bargalló, que esta semana perdió a su madre por una enfermedad. Precisamente el jugador catalán protagonizó uno de los momentos más emotivos del partido cuando entró a pista a los ocho minutos de juego y todo el pabellón coreó su nombre en muestra de apoyo. Para entonces, España ya tenía encarrilado el partido con una sucesión de goles que iban poco a poco hundiendo cada vez más a un combinado suizo que, superado en todas las facetas del juego, optó por echarse atrás y basar todo su juego a la defensiva. En la segunda mitad, España aflojó inicialmente un poco el ritmo, lo que permitió que Suiza tocara más la bola, se acercara a la portería de Xavi Puigbi e incluso marcara un gol por medio de Pascal Kissling. Lo abultado del marcador y el buen ambiente reinante en el pabellón hicieron que hasta el final los jugadores locales buscaran la filigrana para deleitar al público. Fruto de ello llegaron goles de bella factura como el décimo de España, obra de Pedro Gil en una acción individual, o el duodécimo, culminado por Xavi Costa tras una jugada colectiva.