También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

Editorial, miércoles 27 de febrero 2013

Hoy hemos conocido el testimonio de un valenciano que trabaja en el sector de la construcción y que pasará el puente de Andalucía en su tierra. Esto, en principio, no debería ser sorprendente ni algo extraordinario, pero sí merece detenerse en cómo le ocurre esta circunstancia al trabajador: ha sido “invitado amablemente” por los sindicatos a cogerse el puente, cuando ni a él le interesa, ni lo considera necesario ni su agenda, además, se lo permite. Como ya fue “invitado amablemente” a secundar la jornada de huelga general, nuestro valenciano prefiere pasar los próximos días en su comunidad, cerca de la familia, y trabajando con su ordenador portátil lo que le permitan las nuevas tecnologías desde la distancia y en su gremio. El valenciano nos lo ha contado con desazón y ciertamente perplejo, porque es consciente, como casi todos, de lo difícil de la situación laboral y económica. Y debería servirnos a nosotros para diferenciar entre los que se les llena la boca de quejas sobre el desmantelamiento del sistema del bienestar, de la maldad de los bancos y de tantas cosas malas que nos amenazan, y los que sencillamente, y desde la impostura, detestan la crisis pero quieren que sean otros los que no saquen de ella, no con trabajo, esfuerzo y compromiso. Mañana será día de movilizaciones políticas de muchos de ellos, puente para bastantes de los que se quejan y también la ocasión para que gentes como nuestro valenciano, sigua trabajando en otra tierra porque en esta se valora más el merecido descanso que el esfuerzo real por salir adelante y vencer la crisis.

Lo más visto