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TOROS | 9ª Feria de Bilbao

A distintos ritmos

Las escasas fuerzas de varios toros de La Quinta, y la falta de acople y de acierto estoqueador de los toreros hicieron este sábado que la penúltima de las Corridas Generales resultara decepcionante.
Derechazo de Iván Fandiño ante su primer toro de La...
Derechazo de Iván Fandiño ante su primer toro de La Quinta en Bilbao. PRENSA I.FANDIÑO

A la corrida de La Quinta, con una mayoría de toros prototípicos de su encaste Santa Coloma, le faltaron fuerzas y bríos. Y a los toreros acierto y pulso para acoplarse con los mejores.Cinco de los astados, incluido el que se devolvió a los corrales en sexto lugar, lucieron una preciosa lámina, armónica desde la punta de los pitones hasta la penca del rabo. Pero, lamentablemente, su belleza formal no estuvo acompañada del suficiente fondo de casta ni de energías para combatir.Esa tónica general valdría para achacar exclusivamente a los toros el decepcionante resultado del festejo, pero el juicio no sería del todo justo, ya que, de entre el sexteto, tres ofrecieron unas más que estimables posibilidades de triunfo.De esos tres, dos le correspondieron a Iván Fandiño: un tercero muy medido de fuerzas pero de mucha calidad en las embestidas; y un sobrero, en sexto lugar, más alto y cornalón que el resto y que se movió con nobleza tras los engaños.Al de clase, que apenas fue sangrado en varas, le ayudó a asentarse el torero de Orduña en una primera parte de faena eminentemente práctica. Fue el buen trato de su muleta lo que hizo crecerse al animal hasta exigir un mando y un temple que no siempre acertó a darle Fandiño, en una faena con muchos dientes de sierra.No tuvo tanta calidad el sexto, pero sí que desarrolló suficiente movilidad y nobleza para que el diestro vasco se extendiera en una faena larga y jaleada por el tendido, tan voluntariosa como tensa y falta de pulso. Fueron a distintos ritmos toro y torero, incluso en la suerte suprema.El otro buen toro de la corrida fue el cuarto, un negro salpicado de pelo, que ya en los primeros lances mostró una profunda embestida por el pitón derecho. Lo cuidó a conciencia por ello Antonio Ferrera hasta el momento de coger las banderillas, con las que protagonizó un tercio rotundo y espectacular, jugando y adornándose a placer con el de La Quinta.Se presentía una faena de muleta grande desde que el diestro extremeño se relajó ya en los primeros compases, pero el toro le avisó también entonces de que atesoraba un añadido de casta que no iba a permitirle tantas confianzas.Si con el desfondado primero no había podido lucirse más que en un par de banderillas por los adentros, este cuarto ofreció a Ferrera mucho más que lo que él acabó por aprovechar con su muleteo habilidoso, y con una colocación casi siempre en corto y en la pala de pitón que atascó las en principio buenas y claras embestidas del animal.A El Juli, la figura principal del cartel, le correspondieron dos toros muy deslucidos, por débiles e insulsos, con los que puso un breve y baldío empeño.Desilusionado ante tal material, e incluso impreciso a veces en la lidia, El Juli pasó de puntillas por su segundo compromiso de la feria y llevándose al final de la corrida la sonora pitada de un público para el que ha sido un ídolo durante muchos años. FICHA DEL FESTEJO Bilbao, sábado 23 de agosto de 2014. 9ª de Feria. Tres cuartos de entrada. Toros de La Quinta, el sexto como sobrero, de armónica presencia y de impecables hechuras, muy en el tipo de su encaste, salvo los dos últimos, más altos y vareados. Corrida baja de raza y de escasas fuerzas, pero con tres toros de mayor duración y con posibilidades de éxito, por calidad o nobleza. Antonio Ferrera, silencio y ovación. El Juli, silencio y silencio. Iván Fandiño, ovación tras aviso y silencio tras aviso.

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