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#DEN2013

Dispuesto a hablar de todo en el marco de la Constitución

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha mostrado dispuesto a hablar de todo dentro del marco de la Constitución y ha asegurado que el Ejecutivo siempre ha estado, está y estará permanentemente abierto al diálogo.

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 Rajoy ha añadido, durante su intervención, que "si hay voluntad" siempre se puede llegar a acuerdos, en referencia a la organización territorial del Estado, porque "desde el respeto a la Constitución y con voluntad de acuerdo es posible alcanzar muchos resultados", mientras que al margen de la Carta Magna "sería imposible". "Este Gobierno ha estado, está y estará permanente abierto al diálogo con todas las comunidades autónomas, de todo lo que tenga que ver con diferencias de criterio, necesidades insatisfechas o carencias fiscales, económicas o competenciales" porque el Ejecutivo "está dispuesto a hablar de todo, siempre en el marco de la Constitución". Ha añadido que "si hay voluntad, siempre se pueden llegar a acuerdos, sin más exigencias que las que nos imponen el respeto a las leyes, la razón y la solidaridad". En este sentido, ha comentado que "existen espacios" para llegar a acuerdos como son los órganos de participación, la Conferencia de Presidentes, las conferencias sectoriales. En definitiva, ha dicho, "no faltan ni marcos ni ocasiones para el diálogo" porque, si hay voluntad, siempre se puede llegar a acuerdos "sin más exigencias que las que impone el respeto a las leyes, la razón y la solidaridad". Según Rajoy, "no hay nada que objetar a que ciudadanos o fuerzas políticas defiendan el modelo de estado que estimen oportuno y conveniente siempre que lo hagan dentro del marco de la legalidad" porque España es un país libre pero lo que no es aceptable es que "se tomen decisiones que vayan en contra de la Carta Magna y menos desde las instituciones". Ello, ha apuntado, es "una deslealtad institucional y contraviene un principio elemental del estado de derecho: el sometimiento de todos a la ley". Ha recordado que la Constitución señala que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado", que el texto se fundamenta en la "indisoluble unidad de nación española, que garantiza y reconoce la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran". Rajoy ha añadido que el título VIII interpretado en diferentes ocasiones por el Tribunal Constitucional fija la distribución de competencias entre las comunidades autónomas y el Estado y que en su artículo 149.1.32 de la Constitución dice que la convocatoria de consultas por vía de referéndum es competencia exclusiva del Estado". Por ello, ha insistido en que "esto es la ley" y no se puede desconocer "ni pasar por encima de ella", por lo que ha pedido empezar por "respetar la Constitución y la ley" para luego "hablar de lo que haga falta". Tras comentar que su Gobierno es "el garante obligado de la legalidad constitucional", ha dicho que la Constitución "está abierta a su reforma" y ha recordado que ya se ha reformado en dos ocasiones, la última hace año y medio, para asuntos muy importantes para el conjunto de los españoles, porque la propia Carta Magna "contempla el procedimiento para hacerlo" y dicho procedimiento "hay que respetarlo". Por ello, ha dicho que "cualquier posición es, en principio, respetable siempre y cuando se respeten las reglas de juego que la Constitución establece" y por tanto, ha subrayado que "cualquiera de los legitimados por la Constitución puede plantear la reforma de la misma". A pesar de ello, Rajoy ha precisado que antes de plantear cualquier reforma, para lo que existen opiniones para todos los gustos incluso dentro de la misma Cámara, "hay que tener muy claro que se pretende reformar, si el momento es el más oportuno para hacerlo y si existe suficiente grado de consenso social y político para ello". "Mi posición está clara", ha dijo el presidente del Gobierno, antes de comentar que la Constitución "no se hizo a gusto de nadie en concreto, sino al servicio y con el acuerdo de todos", lo que supone "uno de sus grandes valores" y que "convendría preservar" porque una reforma de la Carta Magna "no es una proposición de ley para subir o bajar el IRPF, sino algo mucho más serio que requiere pensar a fondo".

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