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Inicio del nuevo curso pastoral

La Diócesis de Segorbe-Castellón prepara el plan pastoral de renovación de las parroquias

La Diócesis de Segorbe-Castellón comienza un curso puente para preparar el plan pastoral de renovación de las parroquias, y que al mismo tiempo se centra en la formación.

El obispo, monseñor Casimiro López Llorente, daba la bienvenida a la jornada, el sábado 21 de septiembre en el Seminario Mater Dei, diciendo que es necesario “construir la Iglesia escuchando juntos la voluntad del Señor, para saber qué es lo que él quiere para nuestra Iglesia diocesana y seguir anunciando el Evangelio, para que Jesucristo llegue a todos”. El obispo insiste en la relación entre el trabajo de preparación del nuevo Plan de Pastoral y la formación: “Si de verdad trabajamos en nuestra formación cristiana, las parroquias serán presencia de Jesucristo en el barrio o el pueblo”. Para ello define la formación como integral, es decir, dejar que Cristo “se forme en nosotros” y no solo aprender doctrina. Para ello es “importante la dimensión espiritual para permitir el encuentro con Cristo”. Creyentes, discípulos y testigos Para orientar bien este objetivo, el sacerdote de Alicante-Orihuela, Domingo García, pronunció una ponencia sobre la formación integral del cristiano. En su exposición retomó el lema del encuentro “Verdaderos creyentes, discípulos y testigos de Cristo”. El ponente describió el creyente como aquel que tiene una que le hace capaz de reconocer a Jesús en su vida: “Se trata de un encuentro real con fuerza suficiente como para cambiar la vida de una persona”.  En relación con el discípulo, insistió en que ésta es una condición común a todo cristianos independientemente si es obispo, sacerdote, religiosa o seglar, y que por tanto es necesario “seguir creciendo en espiritualidad bautismal, es decir, en la conciencia de lo que une a todos los cristianos por encima de las diferencias que conlleva el servicio”. De esa consciencia del  bautismo, completaba, “surge la valentía apostólica”. Por último, vinculaba la calidad del testigo a la calidad de su experiencia de Dios, y animaba a dar solidez al testimonio a través del estudio, la oración y la vida para aportar algo singular a la sociedad actual siendo, al mismo tiempo “uno de tantos”. En la celebración de la Eucaristía, que culminaba la jornada, el Obispo ha tomado el ejemplo de Santo Tomás, del que se celebraba la fiesta, para afirmar que Cristo llama por amor sin mirar la condición del creyente, que el seguimiento es un “ser como Él”, y que así se forma parte de una comunidad que tiene como misión “ser transparencia de la misericordia de Dios para el mundo, sanando sus heridas. Esa es la batalla principal de la Iglesia”, concluyó.    

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