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La Diócesis de Ávila celebra la festividad del Corpus Christi el próximo domingo

Este próximo domingo, 22 de junio, la Iglesia celebra la solemnidad del Corpus Christi: Jesús Eucaristía presente en nuestras calles. Con este motivo, el Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, presidirá una solemne Eucaristía en la S.A.I. Catedral del Salvador a las 11 horas.

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Al término de la misma, dará comienzo la procesión por las calles de la ciudad con Cristo presente entre nosotros. Este año, como novedad, veremos una renovada carroza de la Custodia, que ha sido restaurada en los últimos meses. Tras los trabajos, se han sacado a la luz los dorados y plateados que, aun estando bastantes desgastados, le han devuelto al estado en que se encontraba antes de que se repintara para hacerla parecer más nueva. La Custodia de Juan de Arfe será acompañada, como es costumbre, por los niños que este año han recibido el sacramento de la Eucaristía (Primera Comunión). El recorrido procesional será el siguiente: salida de la Catedral por la Puerta de los Apóstoles (en torno a las 12:20), Calle de San Segundo, Plaza de Santa Teresa, Arco del Alcázar, Plaza de Adolfo Suárez, Calle D. Jerónimo, Plaza de José Tomé, Plaza del Teniente Arévalo, Calle Cardenal Pla y Deniel, Plaza de Pedro Dávila, Calle Caballeros, Plaza del Mercado Chico, Plaza de Zurraquín, Calle Tomás Luis de Victoria y Lonja de la Catedral-Fachada Norte, donde se impartirá la bendición con el Santísimo Sacramento. Están invitados a participar en estos actos toda la ciudad, de forma que todos los cristianos de Ávila, juntos, rindamos un significativo culto público a la Eucaristía, Sacramento de Comunión. Desde la Diócesis solicitan a todos los fieles de Ávila que colaboren para adornar las calles para el paso del Cuerpo de Cristo, como se viene haciendo tradicionalmente, con el fin de no perder esta costumbre tan bella y contribuir a realzar aún más esta fiesta.. Para ello, a modo de sugerencias, proponemos que se pueden adornar los balcones con banderas españolas o vaticanas, mantones o manteles blancos con lazos amarillos (los colores del Vaticano), o bien, al paso de la Custodia, lanzar pétalos de rosa. Son éstas opciones que se vienen realizando desde hace años y que no deben perderse. CUSTODIA DE JUAN DE ARFELa Custodia Procesional o de asiento de la S.A.I. Catedral de Ávila es obra del orfebre Juan de Arfe (nieto del creador de la famosa Custodia de Toledo). Fue realizada en 1571. Se trata de una torre en plata, de 1,70 metros y pesa aproximadamente 70 kg, concebida para entronizar para ser procesionada la custodia propiamente dicha. Tiene estructura de una esbelta torre, una micro-arquitectura en la que se siguen los preceptos arquitectónicos renacentistas, quedando dividida en un total de seis pisos en los que se narra un complejo programa catequético al servicio de la Eucaristía, combinándose relieves y figuras de bulto redondo. Escrito del Obispo de Ávila, Monseñor García Burillo, referida a la solemnidad del Corpus Christi. Queridos diocesanos:Celebramos con júbilo la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, fiesta del misterio eucarístico. En él ha querido quedarse el Señor y por eso, asombrados, lo alabamos, le bendecimos y le damos gracias. Lo tenemos muy cerca de nuestros hogares, de nuestros lugares de trabajo; distinguimos por todas partes la silueta de un campanario y sabemos que allí, en el sagrario, Cristo mismo está presente. Jesús nos espera en silencio y ofrenda permanente.San Juan Pablo II en su carta Dominicae Cenae nos decía: «el culto eucarístico constituye el alma de toda la vida cristiana. En efecto, si la vida cristiana se manifiesta en el cumplimiento del principal mandamiento, es decir, en el amor a Dios y al prójimo, este amor encuentra su fuente precisamente en el Santísimo Sacramento, llamado generalmente Sacramento del amor.»Jesús Sacramentado sale hoy a nuestro encuentro. Nuestra querida ciudad de Ávila y otras muchas localidades de nuestra Diócesis celebraremos la tradicional procesión del Corpus Christi. El mismo Jesús, que recorrió los caminos de Galilea, en esta fiesta recorrerá las calles de nuestra ciudad. Como con los discípulos de Emaús, camina a nuestro lado, se hace el encontradizo. Los ojos del corazón, la mirada de la fe, nos descubren en la Hostia santa a Cristo revestido de humildad abismal y de amor infinito. Nos dice Santa Teresa: «Hele aquí compañero nuestro en el Santísimo Sacramento, que no parece fue en su mano apartarse de nosotros un momento.»No es extraño que en esta fiesta la Iglesia celebre también el día de la Caridad. La conexión entre Eucaristía y Caridad es esencial. Cristo entregado por amor a los hombres en la Eucaristía, nos invita a la entrega generosa al hermano «solo y desamparado». El servicio y atención a nuestro prójimo es continuidad de nuestra participación en la eucaristía; es más, es visualización y concreción de lo que aquí vivimos y experimentamos. Amamos a nuestro prójimo porque es Jesucristo, de hecho o en potencia. Amamos «en Cristo», es decir, como Él nos ama; con un carácter activo y fecundo, como un campo virgen cuajado de posibilidades, dispuesto a dar abundante fruto, como una esperanza por cumplirse. «El amorperfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quien amamos,» nos recuerda la Santa.Hoy nos unimos especialmente a Cáritas Diocesana, el rostro de la Iglesia que intenta paliar las necesidades de tantos hermanos nuestros con dificultades económicas, que se sienten solos o han sido atrapados por la pobreza y la exclusión social o son víctimas de la marginación. Nuestro reconocimiento sincero y nuestra oración por tantos voluntarios que, movidos por el Espíritu, entregan su tiempo y gastan sus energías, poniendo en medio de tantas situaciones de injusticia y desigualdad una palabra que ilumina y devuelve la esperanza a quienes carecen de energías para seguir luchando. Contemplemos hoy el rostro de Cristo por las calles para poder reconocerlo también en aquel que demanda nuestra ayuda. En él está Dios, es un miembro del Cuerpo de Cristo, es valioso y digno de amor.Procurar la manutención a una familia numerosa amenazada de pobreza, dar limosna a quien la necesita o ayudar en el pago del alquiler de la vivienda son concreciones del amor, ciertamente. Pero el cariño que damos a quienes a nosotros se acercan, la alegría con que compartimos la vida, la amistad que ofrecemos, la escucha atenta, el afecto que demostramos a diario, también son expresión de un amor que las personas legítimamente apetecemos. Hoy comparto con vosotros las palabras de san Juan de la Cruz: «Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor.»En María tenemos el ejemplo de amor a Jesús y de entrega a los hermanos. Durante nueve meses albergó en su seno al Amor y dándole a luz lo entregó al mundo. Que ella nos bendiga y nos guarde.

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