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TOROS | Oreja para Padilla y Perera

Cuestión de actitud y momentos

Juan José Padilla y Miguel Ángel Perera obtuvieron una oreja por coleta en el antepenúltimo festejo de la Feria de Fallas de Valencia. El Cid, muy desdibujado, dejó escapar el mejor lote de un desigual encierro de Jandilla.
Así quedó prendido Miguel Ángel Perera del pitón del tercer...
Así quedó prendido Miguel Ángel Perera del pitón del tercer Jandilla. EFE

Valencia, lunes 18 de marzo de 2013. 10ª de Feria. Tres cuartos de entrada. Cuatro toros de Jandilla y dos de Vegahermosa (3º y 4º), bien presentados aunque desiguales de hechuras y de juego. Buenos 2º y 5º. Juan José Padilla, saludos tras aviso y oreja. El Cid, saludos y silencio tras aviso. Miguel Ángel Perera, saludos y oreja tras aviso. Que el toreo es un estado de ánimo quedó meridianamente claro este lunes en Valencia. Tres toreros, tres circunstancias y tres maneras de afrontar su compromiso con Valencia. Un Padilla que una vez más fue ejemplo de superación con los puntos de una operación sobre su rostro. Un Manuel Jesús ‘El Cid’ que sigue deambulando sin rumbo ni sitio por los ruedos y un Miguel Ángel Perera poderoso y consciente de que cada tarde es un examen para él. Por ello, las orejas conquistadas por Padilla en el cuarto y Perera en el sexto, no sólo fueron fruto de su labor en el coso valenciano, si no la proyección de cómo afrontaron ambos su compromiso. Lo de El Cid, con un lote de triunfo gordo, lamentablemente fue otra historia. No término nunca de romper a embestir el toro que abrió plaza, al que banderilleó con desigualdades Padilla. Destaco un tercer par al quiebro de más exposición y mejor colocación. Muy firme, Padilla lo pasó por ambos pitones en una faena medida presidida por el aplomo y el oficio. Al toro le faltaron finales y mayor celo para perseguir las telas que le presentó el jerezano. Lo despachó de una estocada trasera y caída. Con el descastado cuarto, quien puso la intensidad fue Padilla. De principio a fin. Seis largas en el recibo de capote, un vibrante tercio de banderillas y una faena de exposición y constante conexión con los tendidos. Padilla lo dio todo y el público de Valencia fue receptivo con el esfuerzo hecho. Un pinchazo previo a una estocada tendida frenó la concesión del doble trofeo que pidieron los tendidos. Una oreja fue el premio final para Padilla. El segundo comenzó a mostrar su buena condición en un perfecto quite por gaoneras de Perera.  Quietud y trazo en los lances del extremeño. El de Jandilla llegó al último tercio queriéndose comer una muleta que en manos de El Cid fue en exceso volandera. Molestó el viento, lo que  resto gobierno y mando. El Cid nunca término de confiarse y eso se notó en la falta de asentamiento y quietud. La faena nunca rompió y el toro término ganando la pelea a un Cid sin sitio y desconfiado. El cuarto fue otro buen toro en la muleta de un Cid que esta vez estuvo con más plomada pero al que le faltó de nuevo resolución y confianza. No rompió la faena que fue diluyéndose tanda a tanda. Dentro de su mansedumbre, el tercero sacó su puntito de raza. Pero para raza y sitio el que pisó siempre Perera. El aire fue un contrincante menor de un Perera que fue fiel a su concepto de cercanías. Ahí dominó la embestida del toro de Jandilla, que siempre soltó la cara a la salida de los embroques. Por insistir, Perera quedó prendido de forma feísima del chaleco. La estocada, cobrada a ley, dio paso a una petición de oreja que el palco consideró no mayoritaria. El sexto fue el toro de más cuajo del sexteto de Borja Domecq. Un toro que se dejó pero  al que le costó un mundo tomar las telas. Ahí residió el mérito de Perera, en tirar mucho del toro para ir alargando la embestida del toro cuando este comenzó a tirar de freno de mano. Terminó con su ya clásico arrimón para exprimir del todo al astado de Jandilla antes de cobrar una estocada caída. La oreja sonó a reconocimiento para una tarde seria de Perera.