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Encuentro del Papa con Karekin II

Cerca de la Tumba de Pedro vamos a encontrar un gesto de comunión y oración

Hoy ha recibido el Papa Francisco en audiencia al Patriarca Supremo y Catolicós de todos los armenios, Karekin II. En este encuentro Francisco ha querido destacar la ocasión para fomentar un momento de oración y comunión ante la cercanía al lugar donde se halla la Tumba del Apóstol San Pedro.

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“Una gracia especial, -ha dicho el Pontífice-, podernos encontrar en esta casa, cerca de la tumba del apóstol Pedro, y compartir un momento de comunión y oración”.Los lazos entre la Iglesia Apostólica Armenia, con la Iglesia de Roma se han consolidado en los últimos años, gracias a una serie de eventos que el Papa recordó: “el viaje de san Juan Pablo II, a Armenia, en 2001 y la presencia de Karekin II en el Vaticano en muchas ocasiones de especial importancia, incluyendo la visita oficial al Papa Benedicto XVI en 2008, y la celebración del inicio del ministerio como obispo de Roma, de Francisco el año pasado. Pero el Santo Padre subrayó también otra celebración, llena de significado, en la que el Patriarca de los armenios participó: la conmemoración de los testigos de la fe del siglo XX, que tuvo lugar en el contexto del Gran Jubileo del año 2000.“En realidad, el número de los discípulos que han derramado su sangre por Cristo en los trágicos acontecimientos del siglo pasado es ciertamente superior al de los mártires de los primeros siglos, y en este martirologio los hijos de la nación armenia ocupan un lugar de honor. El misterio de la cruz, tan querido a la memoria de su pueblo, representado en las espléndidas cruces de piedra que adornan todos los rincones de su tierra, ha sido vivido por un sinnúmero de sus hijos como una participación directa en el cáliz de la Pasión. Su testimonio, trágico y elevado al mismo tiempo, no debe ser olvidado”.“Santidad, queridos hermanos, los sufrimientos de los cristianos en las últimas décadas han dado una contribución única y muy valiosa también a la causa de la unidad entre los discípulos de Cristo. Al igual que en la Iglesia antigua, la sangre de los mártires se convirtió en semilla de nuevos cristianos, también en nuestros días la sangre de muchos cristianos se convirtió en semilla de unidad. El ecumenismo del sufrimiento, el ecumenismo del martirio, el ecumenismo de la sangre son un poderoso recordatorio para caminar por el camino de la reconciliación entre las Iglesias, con determinación y abandono confiado al Espíritu. Sentimos el deber de ir por este camino de fraternidad también por la deuda de gratitud que tenemos con el sufrimiento de nuestros numerosos hermanos, que es salvífica porque está unida a la pasión de Cristo”.

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