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Estimación de La Unió de Llauradors

El campo castellonense pierde 72 millones de euros por la sequía

La grave sequía que atraviesa gran parte del territorio castellonense hace que los campos pierdan ya setenta y dos millones de euros, según la estimación de La Unió de Llauradors.

Por ello, este colectivo solicita diversas medidas urgentes para tratar de reducir el impacto sobre los agricultores de las pérdidas. Entre ellas figura la creación de una Comisión de Seguimiento de la Sequía.   La parte más importante de las pérdidas se las lleva el cultivo de los cítricos con 45 millones de euros en sobrecostes productivos durante esta campaña 2013-2014 (clareta y rajado, incremento coste energético del riego, bajos calibres, tratamientos contra plagas); seguido por el cultivo de los frutos secos con unos 9,2 millones de euros de pérdidas, el olivo con 6,7 millones y el cereal con 3,5 millones. En la ganadería extensiva, sólo en los sectores de ovino-caprino y vacuno es de 7,3 millones de euros ((4,5 en el primero y 2,8 en el segundo). A todas ellas hay que sumarle las pérdidas previsibles y no cuantificables de momento en la apicultura, en el cultivo de la viña, la fruta de verano o las hortalizas y muy posiblemente en la ganadería intensiva si no llueve.   En el cereal se da prácticamente por perdida la totalidad de la cosecha, en frutos secos hay almendras secas en los árboles y en algunas zonas los árboles pueden morir ante la falta de agua, en el cultivo del olivo actualmente en fase de floración y cuajado la merma de la cosecha siguiente será muy significativa. En la fruta de verano se observa falta de calibre y la viña tiene una deficiente brotación. La ganadería extensiva sufre la falta de pastos naturales y el incremento en la compra de pienso.   La sequía conlleva unas claras repercusiones en el sector agrario castellonense tanto para las zonas de regadío como para las de secano. En las de regadío provoca una disminución del nivel de los acuíferos y una salinización de los pozos de riego en las zonas litorales, un aumento de las plagas, el incremento de los riegos y consiguiente aumento del coste energético en un momento donde las tarifas eléctricas tienen un precio muy elevado y un incremento de las plagas y la pérdida en cantidad y calidad de la producción que son todavía más significativas en las zonas de secano y a las que debemos añadir la previsible pérdida de arbolado.