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TOROS | Sevilla

Calma chicha tras la tempestad

Los debutantes este domingo en Sevilla, Mario Diéguez y Juan Pablo Llaguno, y Tomás Campos,  que se despidió de novillero, sólo consiguieron ser ovacionados en una tarde anodina motivada por el mal juego de los descastados utreros de Javier Molina.
Natural de Tomás Campos este domingo en la Maestranza de...
Natural de Tomás Campos este domingo en la Maestranza de Sevilla. ARJONA

De 

Calma chicha tras la tempestad. La realidad de lo anodino se mostró con contundencia en la calurosa tarde de toros sevillana. Quizá porque los desrazados  utreros de Javier Molina deambularon por el ruedo sin la acometida capaz de provocar una pizca de emoción en el espectador. Iban y venían a su aire, distraídos, se paraban en seco por su nula casta, buscaban las tablas y allí se amparaban sin ánimo de embestir. Vamos, lo de siempre. Y ante esto poco se puede demostrar. Lo intentaron a su manera, pero muy poco consiguieron Mario Diéguez y Juan Pablo Llaguno, que debutaban,  y  Tomás Campos, que se despedía. Nada.Mario Diéguez tiene algo especial en su concepto. Gustan sus formas. Dibuja el muletazo con empaque e incluso lo muestra con ramalazos de arte. Tal vez no encontró hoy embestidas a su gusto. Quiso, pero no pudo. A la faena al soso primero se le echó en falta  algo más de fuerza incisiva. Se gustó, pero no toreó. Trazó el pase una y otra vez en un trasteo anodino y sin contenido. Con el cuarto aún lo tuvo peor. La desrazada embestida se le quedó a la mitad. Se le paró. Y ante esto, ni con la derecha ni con la izquierda logró dar más de dos muletazos completos y seguidos. A ambos utreros los mató con seguridad. Quizá por ello le ovacionaron y le obligaron a saludar.Tomás Campos está a un suspiro de la alternativa. Se le ve solvente y con encomiable técnica, sin embargo, su toreo hoy no caló. La rajada embestida de su primer novillo le obligó a trazar pases inconexos. Sólo al final del monótono trasteo logró hilvanar con la derecha una serie limpia de notables muletazos. Muy poco en una lidia de altibajos y escasos momentos de interés. El quinto apareció con mayor recorrido en las telas, pero su distraída acometida minimizó un principio de faena de buen gusto y esperanzador toreo. El extremeño poco más pudo hacer ante un novillo rajado y amparado en las tablas. Con el segundo se le atravesó el descabello. Al quinto lo mató de certera estocada.Tampoco Juan Pablo Llaguno gozó con las embestidas del noble y soso tercero. Su toreo lineal dijo poco pese a la incansable cantidad de muletazos diestros. Con la izquierda dejó la muestra de algún que otro natural con gusto. Demasiado poco para un trasteo tan largo y tan banal. Descastado fue también el sexto. Tanto, que se paró sin ánimo de coger. El mexicano, entonces, no dudó en pegarse un arrimón con gusto. Lo único que pudo hacer para arrancar la ovación  final.      FICHA DE FESTEJO Sevilla, domingo 15 de junio de 2014. 18ª de abono. Menos de media plaza. Novillos de Javier Molina, aceptables de presentación, nobles, descastados y rajados. Mario Diéguez, ovación y ovación. Tomás Campos, silencio tras aviso y ovación. Juan Pablo Llaguno, silencio tras aviso y ovación. Calma chicha tras la tempestad

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