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En La Mañana de COPE

Cada español paga 182 euros al año por tener televisión pública

España es el segundo país de Europa con más cadenas de televisión, por detrás del Reino Unido.
Foto Reuters
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  • cope.es
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La radiotelevisión pública griega ERT ha dejado de existir y lo ha hecho la pasada medianoche. Es un gasto que no se pueden permitir. Contaba con 2.656 trabajadores en su plantilla, hasta 8 veces más del personal que necesitaba para funcionar. ¿Cuál es la situación de la televisión en España si la comparamos con nuestro alrededor?

España es el segundo país de Europa con más cadenas de televisión, por detrás del Reino Unido. Concretamente 1180 canales de televisión. Cada español paga una media de 68 euros al año por TVE y 84 euros más por las autonómicas.

Salvo algunas excepciones, como Cantabria, La Rioja y Navarra, todas las autonomías tienen su televisión autonómica, algunas hasta cinco canales.

¿Qué sucede en Europa? Los británicos pagan al año por su televisión pública, 180 euros. Los alemanes pagan un canon anual de 200 euros para sus dos cadenas públicas.  Los italianos la sufragan con canon 90 euros al año. Las cinco televisiones públicas francesas se financian con cargo a los presupuestos con una tasa a las operadoras de telefonía y un canon de 120 euros al año por hogar. En Portugal se piensa en privatizar y cada familia paga 2.25 euros en la factura de la luz.

Escucha “el comparador” de Carolos Gutiérrez

Desaparece la ERT

El ministerio de Finanzas griego anunciaba poco antes de la medianoche que a partir de ese momento ERT dejaba de existir, la sede debía ser desalojada y la programación suspendida "hasta la aprobación de una ley que establezca la creación de una nueva cadena pública".

Las señales empezaron a caer una a una poco antes de la medianoche, mientras los trabajadores de ERT emitían información continua en directo.

La plantilla había decidido autogestionarse y luchar contra un cierre anunciado inesperadamente unas horas antes por el portavoz de Gobierno, Simos Kedikoglu.

Millares de personas se congregaron ante la sede del ente para protestar contra esta medida, muchas de las cuales aguantaron hasta entrada la madrugada.

Para esta mañana hay prevista una nueva manifestación y el sindicato de medios ha convocado para el miércoles una huelga de 24 horas en las cadenas de televisión y el jueves en la prensa escrita.

Mientras, ERT sigue por el momento retransmitiendo por su canal digital.

El anuncio del cierre cayó como un jarro de agua fría no solo en el mundo del periodismo, sino también entre los intelectuales, deportistas, la Iglesia y la diáspora, para la que con frecuencia el canal internacional de la televisión pública es el único nexo con su país de origen.

Al anunciar la desaparición de ERT, Kedikoglu señaló que en lugar del actual ente se creará "cuanto antes" otra empresa pública "moderna", más eficiente y con una plantilla "mucho más pequeña".

El portavoz dijo que con esta decisión, el Gobierno ponía punto final a un "despilfarro" de fondos públicos y demostraba su "voluntad política" de reformar el sistema de radiodifusión pública.

Entre los políticos nadie ha puesto en duda la necesidad de modernizar la radiotelevisión pública, ni siquiera el principal partido de la oposición, el izquierdista Syriza, pero la reacción de rechazo al cierre drástico ha sido unánime.

Incluso los dos socios de la coalición tripartita, socialdemócratas e izquierda moderada, cuyos ministros no firmaron el decreto, manifestaron su rechazo y anunciaron que votarán en contra en cuanto el texto sea sometido al Parlamento, lo que puede suponer una prueba de fuego para el Gobierno de Andonis Samarás.

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