También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

No se busca a un superhombre

A medida que se acerca la fecha del Cónclave toda la atención de la Iglesia universal se centra  en las cualidades humanas y espirituales que debe tener el futuro Papa, sin dejar de mirar el excepcional listón dejado por Benedicto XVI. Cada cual se hace una imagen de cómo debería ser el sucesor de Pedro, en función de los grandes retos que le esperan. El retrato que se perfila en las numerosas encuestas realizadas estos días ofrece tres rasgos comunes: la humildad, la inteligencia y la sabiduría. A estas características esenciales se unen, en mayor o menor medida, la fortaleza espiritual y física, el coraje, la juventud, la modernidad, que sea buen comunicador y políglota. Pero la Iglesia sabe que el Sucesor del apóstol Pedro debe ser por encima de todo un enamorado de Cristo. Debe tener una profunda fe y al mismo tiempo conocer profundamente al hombre de nuestro tiempo. Este perfil no tiene nada que ver con una especie de superhombre: recordemos quién era Pedro, el pescador de Galilea. Los desafíos que tiene ante sí la Iglesia para acercar a los hombres a Dios en medio de las turbulencias de una cultura que propone justo lo contrario, van a exigir del nuevo Papa el ejercicio valiente de todas esas virtudes humanas además de vivir en alto grado las teologales de fe, esperanza y caridad, características de todo fiel cristiano. Como broche de oro, esta imagen recogida en un colegio por COPE, expresada por un niño de siete años: el nuevo Papa debe ser el que mejor se sepa a Jesús.

Lo más visto