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LÍNEA EDITORIAL

Benedicto XVI: como un rayo en un cielo sereno

Con la libertad, la humildad y la sabiduría tranquila y profunda que han caracterizado sus casi ocho años de pontificado, Benedicto XVI  ha anunciado a los cardenales su decisión de renunciar al Ministerio de Pedro. Aunque este servicio no se realiza sólo con obras y palabras sino también con el sufrimiento y la oración, el Papa considera que en un mundo como el nuestro, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de Pedro y para anunciar el Evangelio, es necesario un vigor del cuerpo y del espíritu que ha visto disminuir en los últimos meses.   La perspectiva histórica nos permitirá valorar adecuadamente la grandeza de este pontificado que ha establecido nuevas bases para el diálogo entre el cristianismo y el mundo laico y que ha renovado a la Iglesia en la raíz misma de su experiencia de fe y en su capacidad de comunicarla al mundo.   Benedicto XVI ha distinguido a España con un especial aprecio y atención. A los católicos españoles nos ha encomendado la tarea de dar vida a un nuevo encuentro entre fe y laicidad que supere viejas incomprensiones. Para ello tenemos en este Papa a un testigo y a un maestro.   Como ha dicho el Decano del Colegio cardenalicio, Ángelo Sodano, su estrella brillará siempre en medio de nuestras fatigas y empeños y nos señalará un camino seguro para testimoniar la fe en un mundo perplejo y sediento de esperanza.