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Potros pide su puesta en libertad

El arrepentido Soares Gamboa testifica que Santi Potros les ordenó matar al Fiscal

El histórico dirigente etarra, Santiago Arrospide Sarasola, ha pedido ser puesto en libertad y se ha negado a declarar en el juicio por el intento de asesinato del ex fiscal general del Estado Luis Antonio Burón Barba en 1986 en Madrid.

En la vista ha testificado el etarra arrepentido Juan Manuel Soares Gamboa que ha recordado que las órdenes para cometer este y otros atentados las daba la dirección de la banda terrorista ETA y en concreto Santi Potros aunque ha asegurado que en este caso no recuerda si la comunicó verbalmente o por escrito a los miembros del comando Madrid. El fiscal Juan Antonio Javaloy ha pedido para Santi Potros 14 años de cárcel conforme al Código Penal actual o 17 si se aplica el vigente en la época de los hechos, mientras que el abogado defensor ha solicitado la absolución del acusado al estimar que no ha quedado probada su participación en este atentado. En su informe el representante de la Fiscalía ha destacado el testimonio de Soares Gamboa y ha recordado que lo ha prestado el primer etarra arrepentido que se acogió a la denominada "vía Nanclares" y que es válido ya que no está guiado por la venganza sino por intentar colaborar con la justicia. Santi Potros fue detenido en Francia en 1987 y luego extraditado a España tras cumplir varios años de cárcel en el país galo, pero el pasado diciembre la Audiencia Nacional le puso en libertad de acuerdo a una normativa europea de acumulación de penas. Cuarenta días después fue arrestado por la Policía en Lasarte (Guipúzcoa) por su implicación en el intento de asesinato de Burón Barba y en la muerte por un coche bomba de Juan Fructuoso Gómez en 1987 en Barcelona, atentado en el que resultaron heridos dos guardias civiles y cinco ciudadanos más. La Audiencia Nacional ha dejado hoy visto para sentencia el primero de los juicios pendientes de Santi Potros por estas dos acciones de ETA. El fiscal le ha acusado de haber entregado en 1986 a los etarras del comando Madrid Antonio Troitiño, Ignacio de Juana Chaos, Idoya López Riaño (La Tigresa) y Juan Manuel Soares Gamboa una hoja manuscrita, que luego destruyeron, en la que les ordenaba matar al ex fiscal general y les detallaba su domicilio y horarios. En la vista, celebrada en la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid), también ha comparecido la etarra Inés del Río, cuyo recurso provocó la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la denominada "Doctrina Parot" de acumulación de penas, que provocó su excarcelación y la de otros etarras. Inés del Río ha asegurado que en esa época no tuvo conocimiento de que el comando iba a atentar contra Burón Barba ya que ella formaba parte de su infraestructura pero no como integrante operativa y además no lo recuerda después del tiempo transcurrido y que incluso le ha sorprendido que le hayan citado para declarar en este juicio. Igualmente ha comparecido como testigo Inmaculada Noble Goikoetxea, otra excarcelada por la sentencia de la doctrina Parot, que ha aclarado que ella solo formaba parte de la infraestructura para el comando. Escoltas de Burón Barba han recordado que cuando iban con el ex fiscal general no seguían un itinerario fijo y que lo cambiaban mucho, aunque había un tramo saliendo de su vivienda por el que obligatoriamente había que pasar. Durante la declaración de uno de los escoltas el presidente de la Sala, Félix Alfonso Guevara, le ha dicho emocionado que jamás pensó que fuera a encontrarle en un tribunal y ha comentado: "Fue de los primeros en proteger a mi padre y a mí", ante lo que el testigo le ha recordado que "inauguraron" la Audiencia Nacional y ha terminado diciéndole: "A sus órdenes". Según el fiscal, tras la orden de Santi Potros, los etarras decidieron atentar contra Burón Barba desde un vehículo pertrechado con tubos lanzagranadas que explotarían al paso del vehículo oficial. Durante siete días de abril de 1986 los terroristas vigilaron a Burón Barba y anotaron las coincidencias entre la información que les había suministrado Santi Potros, que fue jefe del aparato militar de ETA. En alguna ocasión, llegaron a aparcar el coche en un lugar estratégico a la espera del paso del vehículo oficial, pero no pudieron atentar contra él porque esos días no pasó por el lugar donde se encontraban o porque, dada la estrechez de la calle, no podían disparar los lanzagranadas. Finalmente, el 8 de mayo de 1986, a primera hora de la mañana, Gamboa y Troitiño colocaron el coche con los explosivos en la confluencia de las calles de Vallehermoso y Cea Bermúdez, por donde iba a pasar el vehículo oficial, y La Tigresa, que vivía con De Juana Chaos en un piso en la calle Carranza, se quedó encargada de hacer estallar los lanzagranadas a las 9.30 horas al paso del coche. Sin embargo, esa mañana ambos se quedaron dormidos y no llegaron a cometer el atentado, por lo que sus compañeros de comando Antonio Troitiño y Gamboa acudieron al piso que ocupaban y les reprendieron. Entonces decidieron atentar ese mismo día contra el entonces presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Antonio Hernández Gil, sin que lograran matarle

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