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TOROS | El descabello en el 4º le deja sin puerta grande

Antonio Nazaré presenta sus credenciales

El segundo festejos de la Feria de Valdemorillo (Madrid) tuvo como principal protagonista al diestro sevillano Antonio Nazaré, que cortó una oreja a su primero y perdió la puerta grande tras fallar con el descabello al cuarto.
Antonio Nazaré firmó los mejores pasajes del festejo en el...
Antonio Nazaré firmó los mejores pasajes del festejo en el cuarto. IVÁN DE ANDRÉS

De 

Valdemorillo (Madrid), sábado 9 de febrero de 2013. 2ª de Feria. Más de media entrada. Tres toros de Juan Pedro Domecq (1º, 5º y 6º) y tres de Parladé (2º, 3º y 4º), desiguales de presentación, hechuras y juego. Exigente el 1º; bajo de raza y soso el 2º; noble y exigente por el derecho el 3º; con clase por el izquierdo el 4º; sin definir el 5º y noble y con duración el 6º. Antonio Nazaré, oreja y saludos tras aviso. Juan del Álamo, silencio y saludos. Sergio Flores, ovación y silencio tras dos avisos. El cartel de las jóvenes apuestas se lo llevó de largo, de muy largo, el sevillano Antonio Nazaré, que presentó sus credenciales en la temporada 2013 y que vislumbra para él un intenso mes de abril en su Sevilla. Nazaré cortó una oreja y sólo el mal uso del descabello en el cuarto le dejó sin una puerta grande más que merecida tras el buen toreo que desgranó durante su última faena. La oreja cayó con el móvil primero, un animal de Juan Pedro que a pesar de faltarle un punto de entrega y humillación, se desplazó con cierta chispa por ambos pitones. Antonio, muy firme de plantas, corrió la mano con temple y largura, especialmente al natural. Como la espada viajó certera al primer envite, cortó la primera y la postre, única oreja del festejo. El cuarto trajo otras hechuras. Más cornicorto, más basto y más cuajado. Pero derrochó clase por el pitón zurdo y por ahí, tras varias probaturas a derechas, llegó lo mejor de la actuación de Nazaré. Varias tandas de naturales largos, profundos, templados y ligados. La estocada cayó tendida y el descabello sólo fue letal al tercer intento, lo que dejó sin premio y puerta grande la seria labor de Antonio Nazaré durante toda la tarde. Juan del Álamo, poco a poco, está haciendo que se desvanezca el halo de torero con proyección que tuvo en sus inicios novilleriles. El salmantino se está convirtiendo en un diestro funcionarial, frío y sin margen de evolución en su toreo. En Valdemorillo demostró una inquietante frialdad en su toreo. Es verdad que su lote fue el de menos prestaciones, pero también es verdad que cuando el toro no embiste, hay que exigir al torero tocar otros recursos y mostrar otra actitud para remontar las adversidades. Con el anovillado y soso segundo, Del Álamo tardó en cogerle al pulso al toro por el derecho y cuando se cambió de mano la muleta, se mostró amontonado y sin ideas. Y con el quinto, que no terminó de definirse, tampoco terminó de remontar con un trasteo sin patrón. El lote del festejo se lo llevó  el mexicano Sergio Flores. Su primero fue un tacazo, serio de cara, bajo de cruz y armónicas hechuras. Un toro de Parladé que demostró poseer un potable pitón derecho, por el que Flores firmó una primera tanda entonada, dando distancia al toro y llevándolo largo y limpio. Pero después se el trasteo fue perdiendo en entendimiento entre toro y torero, sobre todo tras una colada cuando iniciaba el toreo al natural. Todo acabó diluyéndose como un azucarillo. El sexto tuvo una gran duración y gran bondad en sus viajes. Sergio Flores calcó su actuación. Faena de intensidad decreciente que tuvo algo más de conexión cuando acortó distancias e intentó exprimir al toro con una tanda de bernadinas.

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