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Era una década de grandes "sobremesas"

30 años del primer portátil comercial

El Toshiba T1100 en 1985 surgió como un dispositivo con el que la firma nipona revolucionaría el mercado informático mundial.
Toshiba T1100 fotografiado por Johann H. Addicks
Toshiba T1100 fotografiado por Johann H. Addicks

La configuración del Toshiba T1100 de 1985 fue todo un prodigio de ingeniería y un triunfo de la tecnología de miniaturización. A mediados de los 80, los PCs eran equipos grandes y voluminosos, que ocupaban prácticamente la totalidad de la mesa de trabajo de una oficina y ataba a la misma a sus usuarios.  Sin embargo, Toshiba fue capaz de fabricar un ordenador completo y funcional y de similar rendimiento a aquellos PCs, lo suficientemente pequeño y ligero para ser transportado en una bolsa o mochila. El T1100 medía 30,98 centímetros de ancho, 6,6 de grosor y 30,48 centímetros de largo, pesaba 4,08 kilos y tenía una batería de ácido de plomo de 8 horas de autonomía. Respecto a su configuración, el T1100 incluía un procesador Intel 80C88 de 8 MHz, sistema operativo MS-DOS, unidad de disco flexible de 3,5 pulgadas de 720 kilobytes de  almacenamiento (por primera vez, un PC incluía una disquetera de este tipo) y una memoria interna de 512 kilobytes para cargar el sistema operativo. Además, incluía una funcionalidad que permitía pausar el ordenador entre sesiones, sin necesidad de reiniciar el equipo, y que hoy en día se ha convertido en un estándar de mercado. También disponía de una pantalla LCD de 23,11 cm por 11,9 cm, en blanco y negro, capaz de mostrar textos de manera clara y legible y una resolución de 640x200 píxeles.  El precio de lanzamiento del T1100 superaba los 4.000 euros y, durante su primer año de comercialización, Toshiba vendió un total de 10.000 unidades, la gran mayoría en Europa. Esto supuso la confirmación del interés de las empresas por este tipo de dispositivos y de que el portátil podía convertirse en un producto de consumo masivo.  Un año después, Toshiba tenía listo el T3100, un equipo con disco duro y un procesador (Intel 286) que ofrecía un rendimiento hasta entonces sólo accesible a los PC de sobremesa. Sobre la base de estos dos primeros logros tecnológicos, Toshiba continuó ampliando su gama de ordenadores portátiles y comenzó a venderlos también en los mercados japonés y estadounidense. Los portátiles Toshiba, incluido el T1100, continuaron su expansión en el mercado de PC y fomentaron el desarrollo, por parte de la industria, de componentes específicos para dispositivos y equipamientos portátiles, lo que ha contribuido decisivamente al desarrollo de la sociedad de la información.  Un repaso a la evolución tecnológica y a la nueva ola de dispositivos ultraligeros y ultra portátiles que han llegado al mercado durante los últimos años (netbook, tableta, Ultrabooks, híbridos, 2 en 1, desmontables, cloudbook, Chromebook o MiniPCs), demuestra que los mismos valores intrínsecos que motivaron a los ingenieros de Toshiba en 1985, siguen vigentes. 

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