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Declaraciones de la ex seleccionadora de España

Anna Tarrés: "Entrenar a Ucrania no es una provocación; es una oportunidad"

"Ucrania está a las puertas de las medallas olímpicas. No hay que enseñarles técnica, sino ilusionarlas y motivarlas para que en Río hagan una obra maestra", dijo Anna Tarrés, nueva seleccionadora de Ucrania.

"No es una provocación, sino una oportunidad para seguir ejerciendo la sincronizada de alto nivel". Así ve Anna Tarrés (Barcelona, 1967) su fichaje como asesora técnica de la selección ucraniana, a la que pretende llevar -probablemente a costa de España- al podio de unos Juegos Olímpicos, por primera vez en su historia. Han pasado tres años desde que la Real Federación Española de Natación rescindiera su contrato, después de convertir a España en una de las grandes potencias de la sincronizada mundial, con un botín de 52 medallas entre Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos, entre 1997 y 2012. Su despido fue declarado judicialmente improcedente y por él acaba de cobrar una indemnización de más de 400.000 euros. Dejó la federación por la puerta de atrás y, desde entonces, los éxitos deportivos de España en esta disciplina no han parado de menguar. En los últimos Mundiales de Kazán, no solo Rusia y China, sino también Japón y la propia Ucrania, han acabado por encima de las españolas, que han visto cómo en los últimos años han perdido gran parte de su potencial con el adiós de Gemma Mengual, Paula Tirados, Andrea Fuentes, Marga Crespí o Thais Enríquez. Mengual, no obstante, ha vuelto a sus 38 años para nadar el dúo junto a Ona Carbonell en los Juegos de Río, algo que no entiende Tarrés, gran conocedora de la gran base que este deporte tiene en España: "Gemma ha sido y probablemente será la mejor nadadora de la historia de la sincronizada, pero ha dejado de nadar hace mucho tiempo y en España había una generación joven con gran futuro como Palau Ramírez, Berta Ferreras o Itziar Sánchez. Algunas de ellas han sido, como lo fueron Paola o la propia Gemma, medallistas júnior. Yo no hubiera pedido a Gemma que volviera, porque el talento de base está; solo hay que desarrollarlo", ha argumentado. Sin embargo, parece que Ana Montero y Esther Jaumà, las responsables técnicas de la sincronizada española, no comparten su opinión y han recurrido a la experiencia de Mengual para intentar acabar con la inestabilidad del dúo, donde Carbonell no encontrado una pareja estable (Marga Crespí, Paula Klamburg y Clara Camacho han nadado junto a ella) desde la retirada de Andrea Fuentes. Hace años, Tarrés trabajó con Montero y Jaumà en la federación. Ahora son sus rivales directas. ¿Cómo puede afectar a las entrenadoras del combinado español tenerla, por primera vez, en frente en la lucha por las medallas olímpicas? "Honestamente, creo que les va a servir de motivación para ir un poco más lejos en Río", opina la entrenadora catalana. Anna Tarrés podía haber seguido vinculada a la selección francesa, a la que ya asesoró en Kazán, y también contaba con ofertas de México, Italia, Alemania y Brasil. Pero reconoce que Ucrania era "el mejor caramelo" de todos los que podía llevarse a la boca: "Es un equipo que ya está a las puertas de las medallas olímpicas. Un equipo que te ofrece la posibilidad de hacer volar la imaginación. No hay que enseñarles técnica, porque tienen un nivel muy alto, sino ilusionarlas y motivarlas para que en Río hagan su obra maestra. Están acostumbradas a tener una coreografía cerrada desde el minutos cero y aquí se han encontrado que vamos probando y probando para que saquen su máximo talento al servicio de una música y una competición", explica. La prioridad de Tarrés serán las dos rutinas por equipos -la libre y la técnica- que en los Juegos serán "totalmente nuevas". Del dúo tendrá que tocar poca cosa, pues Lolita Ananasova y Anna Voloshina dieron la sorpresa en los pasados Mundiales al colgarse la medalla de bronce. El objetivo es tener las dos rutinas por equipos lo suficientemente consolidadas para acabar, como primeras de grupo, el Preolímpico, que se celebrará en Río de Janeiro, en marzo próximo, en la misma piscina que se disputarán los Juegos. "Eso significaría superar a Japón", subraya. Para lograrlo, Tarrés alternará sus visitas a Ucrania -una cada mes y medio aproximadamente- con concentraciones en Barcelona, como la que sus nadadoras, con las que se comunica en inglés, han llevado a cabo la última semana, con sesiones dobles de entrenamientos en el Club Natació Montjuïc. Hace unas semanas, la preparadora barcelonesa hizo su primera visita a Járkov, la segunda ciudad más importante del país, donde se entrenan, y que se encuentra a 60 kilómetros de la frontera con Rusia, muy cerca de la zona del conflicto bélico que mantienen ambos países. Sin embargo, Tarrés no ha notado nada extraño en su visita a Járkov: "Es una ciudad normal y tranquila. Yo he paseado por allí sin ningún problema. No he vivido esa situación de conflicto. Además, se trata de gente maravillosa totalmente acogedora y agradable que tiene mucha conversación". En Ucrania ha descubierto que tienen muchos menos medios económicos, humanos y técnicos que en España para practicar la sincronizada, así como también menos licencias. Y también unos dulces de chocolate y un vodka de primera calidad que hoy ha querido compartir con la prensa catalana.

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