También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

La amenaza griega

El año acaba con una nueva edición de la amenaza griega. Es una historia que ya hemos vivido pero que ahora tiene tintes más dramáticos porque podría acabar con una victoria de la izquierda antisistema de Syriza en las elecciones que se adelantan al próximo mes de enero. Los griegos, que no quieren volver a votar, tienen una nueva cita con las urnas. El Primer Ministro Samaras sigue mostrándose optimista, pero la sola posibilidad de que Syriza llegue al poder vuelve a ser una amenaza para la estabilidad del euro. El crecimiento de Syriza se debe a su discurso populista que pone en cuestión la moneda única y la Unión Europea. En Grecia se han cometido demasiados errores. Se trata de un país que no cumplió las reglas de disciplina fiscal y que gastó mucho más de lo que tenía. Pero las sucesivas operaciones de rescate impusieron unos objetivos que eran inalcanzables. Se quiso lanzar un aviso a los países del Sur. Y la consecuencia ha sido un largo período de sufrimiento que ha fomentado el radicalismo. El tamaño de la economía griega hubiera permitido otras fórmulas que habrían solucionado de un modo más rápido el problema y sin generar una lenta agonía innecesaria. El caso de Grecia muestra hasta que punto en política lo que puede parecer más justo -que se cumplan los compromisos- puede generar injusticia, y sobre todo, inestabilidad. Europa debiera haber sido más realista. Eso no significa que Syriza lleve razón. Como todos los populismos olvida que el bienestar que se ha experimentado en las últimas décadas hubiera sido imposible sin el euro y sin la Unión.  

Lo más visto