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TOROS | El Juli y Manzanares, a hombros

Alguien se olvidó del toro en Huelva

El mano a mano programado en el coso de La Merced de Huelva tuvo como mayor hándicap la pésima presentación de la corrida de Núñez del Cuvillo con la que obtuvieron un cómodo triunfo El Juli y José María Manzanares.
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Huelva, sábado 3 de agosto de 2013. 3ª de Feria. Tres cuartos de plaza. Toros de Núñez del Cuvillo, el 3º como sobrero. Mal presentados, terciados, de anovilladas hechuras. Mansos y de escaso juego. El 6º, dentro de su mansedumbre, sacó chispa. El Juli, oreja, saludos y oreja. José María Manzanares, saludos, oreja y dos orejas.De nuevo un mano a mano entre El Juli y José María Manzanares sin toro. De nuevo el paciente público de una plaza de toros siendo engañado por la torería andante. De nuevo la Fiesta de los Toros, sin toro… El invento de los mano a mano esta temporada, con un claro tinte de ahorro económico de por medio, no hay quien los sostenga ya. No hay rivalidad, no hay competencia, no hay quites, no hay… no hay toro, ¿lo había dicho? Pues lo repito. Después del petardo de Valencia por San Jaime, ni el equipo de El Juli ni el de Manzanares supieron reaccionar y volvieron a permitir una corrida muy por debajo de lo que Huelva y sus Colombinas merecen.No puede ser que en una novillada sin picadores dos días antes salgan erales con 408 kilos y después, en una corrida de toros, se anuncien cuatreños con 440 y 442 kilos. El mundo al revés. La corrida de Núñez del Cuvillo ha sido un fracaso de principio a fin. Y si no se ponen las bases para el espectáculo, el castillo de naipes que es la Fiesta se viene abajo.Luego no valen iniciativas de promoción, difusión y marketing para que los toros salgan del gheto en el que se encuentran. Porque los que siguen en su gheto, en su burbuja, son los propios toreros, que no ven más allá de sus narices, de lo que les cantan sus palmeros y siguen sin darle importancia al toro. Es más, se la quitan, la reducen a la mínima expresión. Nadie pide el mastodonte. No, que nadie se equivoque. Lo que se pide es el toro serio, con su trapío, con su seriedad por delante, con su remate adecuado a cada plaza y su categoría. Y no la novillada con la que El Juli y Manzanares se han anunciado este sábado en Huelva.Luego no valen los gestos de ambos como si estuviesen haciendo el esfuerzo de sus vidas con semejante saldo. La paciente afición de Huelva ha pitado y protestado con razón la pésima presentación de la corrida de Cuvillo.Pero es que además, ni El Juli ni José María Manzanares han estado a la altura de lo que supone un mano a mano. El toreo ventajista ha sido la nota predominante durante toda la tarde. De líneas paralelas, de ligereza en cites, de pierna de salida retrasada.No vale que El Juli estuviese templadito con el inválido que abrió plaza al que cortó una oreja de escaso fuste. O que se esforzase con el bruto sobrero de casi seis años que saltó en tercer lugar y al que logró meter en vereda y dotarle de un tramo de muletazo que no tenía el de Cuvillo. Ni que cortarse otra oreja con el cuarto, un novillote con hechuras de vaca avileña al que sacó lo que tenía antes de rajarse. El Juli sigue buscando esa redondez perdida tras su cornada en Sevilla y continúa sin ver la muerte a los toros, exagerando la huida del embroque a la hora de entrar a matar.Manzanares se mantiene en ese quiero y no puedo por el que está navegando durante toda esta temporada. A su primero le realizó una faena con muchos altibajos, mejor resuelta a derechas que al natural. Una oreja obtuvo con el cuarto, un toro que cantó muy pronto la gallina y que sólo permitió al alicantino estirarse en dos tandas en redondo aunque demasiado despegadas. Maquilló su tarde Manzanares con el manso que hizo sexto. Un toro que salió huyendo del peto pero que después tuvo chispa y movilidad en el último tercio. Más enfibrado que reposado, José María supo calentar a los tendidos con su estética. Pese a un pinchazo previo a la estocada en la suerte de recibir, paseó un más que generoso doble trofeo.

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