También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

Un acontecimiento de fe

Acompañado por las oraciones de millones de fieles en todo el mundo, esta tarde se reúne en la Capilla Sixtina el Cónclave que elegirá al sucesor 266 de San Pedro. Los medios de comunicación se han vaciado en conjeturas sobre quien será el elegido, como si asistiéramos a una especie de batalla de corte político que nada tiene que ver con la realidad de este acontecimiento eclesial. Lo único que importa a los cardenales, como subrayaba el portavoz Federico Lombardi, es poner las llaves de San Pedro en las manos adecuadas, las manos de un hombre cuya principal misión es confirmar en la fe y orientar el camino espiritual y moral de la comunidad de creyentes más numerosa y difundida por todos los continentes. El Cónclave solo puede ser comprendido desde la perspectiva de la fe, una virtud teologal que da todo su sentido a la existencia humana junto a la esperanza y la caridad. Por la fe, subrayaba el propio Benedicto XVI en su Carta Apostólica “Porta Fidei”, los mártires entregaron su vida perdonando a sus perseguidores, como testimonio de la verdad del Evangelio. Por la fe hombres y mujeres de todos los tiempos han consagrado su vida a Cristo, dejándolo todo para vivir con la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad. Y por la fe, en un relato interminable que abarca toda la historia, hombres y mujeres de toda edad y condición han confesado a lo largo de los siglos y confiesan en la actualidad la belleza de seguir al Señor en la familia, el ejercicio de la profesión y la vida pública. El Cónclave, por tanto, es una de las manifestaciones de fe más relevantes y trascendentes de la Iglesia, en la que todos estamos inmersos por la oración y la comunión de los Santos.

Lo más visto