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Miriam González, psicóloga y voluntaria

El 11-M "todos nos entendíamos con la mirada, en la calle había silencio y dolor"

Aquel día de hace nueve años muchas personas se dirigieron a los lugares de los atentados para ayudar. Algunos de estos voluntarios han vuelto a recordar en La Tarde ese emotivo día.
Miriam González, psicóloga voluntaria durante los atentados del 11M.
Miriam González, psicóloga voluntaria durante los atentados del 11M.

Fueron diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes de Carcanías de Madrid en la hora punta de la mañana, en torno a las 7:40.  Atocha, El Pozo, Santa Eugenia y otro tren que se aproximaba a Atocha por la calle de Téllez.Fallecieron 191 personas y más de 1.500 resultaron heridas. Han pasado nueve años y todavía muchas heridas permanecen abiertas. Especialmente para los heridos, sus familiares, y los familiares de los fallecidos. También para las personas que lo vivieron en primera línea, que decidieron dejar lo que estaban haciendo en ese momento y echar una mano donde hiciese falta. La solidaridad unió a una ciudad, pero también a un país, como pocas veces lo había hecho.Miriam González es psicóloga, coordinadora del grupo de emergencias del Colegio de Psicólogos de Madrid, y ahí estuvo aquel 11 de marzo con los que más lo necesitaban. En La Tarde de Cope ha explicado cómo aún recuerda aquel día.“Yo me siento una afortunada de haber podido estar allí y de ayudar, no sólo ese día sino también en los días sucesivos”, ha explicado Miriam. “Fue una situación de catástrofe, de caos en un primer momento” ha asegurado esta psicóloga, quien ha explicado que se queda con algo positivo de aquel día: “la respuesta de la ciudadanía de Madrid”. Miriam recuerda con más emotividad de aquel día el silencio de la ciudad de Madrid: “todo el mundo iba triste, ese día todos éramos amigos, hermanos, primos, familia... nos mirábamos por la calle y nos entendíamos con la mirada. Todos íbamos con una tristeza y un silencio profundo”. A parte de ese silencio, aquel 11 de marzo tuvo unos sonidos: las ambulancias, las sirenas, los coches de policía, los bomberos... Pero Miriam ha querido destacar además el olor que ella recuerda “es algo que se queda impregnado y es el recuerdo más difícil de borrar”. Los voluntarios que ayudaron ese día pasaran a la historia de España y de Madrid. Miriam González lo recuerda de una manera muy emotiva. “Se salvaron muchísimas vidas. Mucha gente llegó a Atocha, los propios taxistas iban cogiendo personas, las llevaban a los hospitales de Madrid, que se organizaron. Realmente dentro de este caos la sociedad madrileña se organizó y dio una respuesta”, ha explicado. Bromeando, Miriam ha asegurado que llegaron a Atocha “todos los teletubbies”, refieriéndose a los distintos colores que vestían todos los miembros de los equipos de emergencia. “Todos trabajamos como un engranaje”, ha dicho.Marco Antonio Criment, administrativo, se dirigía a su trabajo cuando escuchó lo que había ocurrido y decidió dar media vuelta y acudir a ayudar. En su trabajo no le pusieron ningún problema  e incluso el taxista que lo llevó hasta Atocha no le cobró nada. “Fue una situación que nos superó a todos momentáneamente”, ha dicho Marco Antonio, “no sabía ni a lo que iba, sólo quería ayudar”. Hoy, nueve años después, vuelve a conmemorarse esa fecha. Según Miriam, “en situaciones de este tipo es bueno que se hagan actos públicos, porque las víctimas se sienten reconocidas y sienten que las instituciones siguen estando pendientes de ellas”. “Están bien estos momentos de recordar que esto sucedió”.

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