Un niño de 23 meses fallecido en Texas se ha convertido en la primera víctima mortal de la gripe porcina en Estados Unidos. Este es el primero que se registra en Estados Unidos, donde hay 65 casos de afectados por la gripe. El niño era mexicano y se había trasladado a Texas para recibir tratamiento.
Un niño de 23 meses, primera muerte por la gripe fuera de México
Además, las autoridades de EEUU han notificado 64 casos confirmados de gripe porcina, mientras en Nueva Zelanda suman 14 y en Canadá, 13. España, el Reino Unido e Israel han confirmado la existencia de dos contagiados cada uno, así como en Costa Rica, donde además se analizan otros 14 probables, uno de ellos "altamente sospechoso".
El virus de la gripe porcina, que se relaciona con la muerte de 159 personas en México, sigue propagándose por el mundo y hoy son ya más de un centenar los casos confirmados de la enfermedad en nueve países.
México hoy vive su sexto día bajo la emergencia sanitaria por el brote, y las autoridades de la capital, donde se localizan los siete muertos confirmados por el virus, han endurecido las medidas sanitarias con el cierre de los locales de ocio y entretenimiento y parcialmente de sus 35.000 restaurantes.
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha confirmado otros tres casos de gripe porcina en el Reino Unido, entre ellos el de una niña de 12 años cuya escuela ha sido cerrada temporalmente como medida de precaución.
Alemania es, por ahora, el último país en confirmar hoy nuevoscasos, al menos tres, todos ellos de personas que habían viajado recientemente a México. De hecho, las autoridades ya han advertido de que esperan más contagios, pues unos 9.000 alemanes se encuentran de viaje turístico en el país norteamericano.
Austria ha confirmado el primer caso de gripe porcina en el país en una paciente que realizó un viaje a Guatemala y una breve escala en México.
Hasta ahora se han confirmado casos de la gripe porcina en humanos en México, España, Estados Unidos, Canadá, Israel, el Reino Unido, Alemania, Austria, Costa Rica y Nueva Zelanda.
La OMS estudia aumentar el nivel de alerta a medida que se vayan confirmando nuevos enfermos, lo cual parece inevitable, pues los casos sospechosos aumentan a un ritmo creciente, al igual que las medidas puestas en marcha para controlar la expansión del virus.