El mandatario peruano Alan García buscó relativizar la reacción venezolana ante la aceptación del asilo político al alcalde de Maracaibo.
El presidente de Perú, Alan García, dijo el martes que no quiere que la decisión de su Gobierno de dar asilo al líder opositor venezolano Manuel Rosales dañe las relaciones entre Lima y Caracas.
Venezuela decidió retirar su embajador en Perú luego que Lima informó el lunes que había otorgado asilo a Rosales, quien dice ser un perseguido político del Gobierno del presidente Hugo Chávez. Asimismo, como informa Reuters, consideró en un comunicado de su cancillería que la resolución peruana era "una burla" al derecho internacional y un golpe "a la lucha contra la corrupción y un agravio contra el Pueblo de Venezuela". El miércoles pasado, Venezuela pidió la captura internacional de Rosales, a quien el Gobierno de Chávez acusa de corrupción.
"No queremos que ninguna circunstancia ni peripecia pueda alterar nuestra buena relación con Venezuela", dijo Alan García en una conferencia de prensa junto a su colega Luiz Inácio Lula da Silva en la fronteriza ciudad brasileña de Rio Branco.
Sin embargo, García buscó minimizar las posibles consecuencias del incidente al preguntársele sobre el caso en Rio Branco.
"Tenemos una posición de amistad con el Gobierno venezolano, que es un Gobierno nacido de las urnas, del que nadie puede negar su carácter popular", afirmó al subrayar su deseo de preservar los vínculos entre los dos países.