La mandataria chilena dudaba si asistir o no al encuentro llamado por Chávez en el que participaron líderes sudamericanos (todos los presidentes menos Uribe y García) y africanos.
"Esto merece un aplauso, ¿verdad Michelle?", dijo el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aludiendo a su par chilena y mirando a los 18 jefes de Estado africanos y 9 de América del Sur que estaban en Isla Margarita para la cumbre Unasur-Africa. No era asistencia completa, pero Chávez podía contar entre los presentes a Bachelet, quien primero había rechazado la invitación caraqueña -cuando la reunión estaba agendada para el 18 de septiembre- y luego evaluado cuidadosamente su presencia.
Como informa El Mercurio, en el plenario, junto con Bachelet y otros mandatarios sudamericanos -excepto el colombiano Alvaro Uribe y el peruano Alan García, quienes se marginaron- estaban Moammar Jaddafi, que lleva 40 años en el poder; Teodoro Obiang, con 30 años al frente de Guinea Ecuatorial; Robert Mugabe, de Zimbabwe, quien gobierna desde 1980 y reelecto el año pasado en criticados comicios, y Yahya Jammeh, quien dirige Gambia hace 15 años. Varios de ellos, cuestionados por violaciones a los DD.HH.
En ese contexto, Bachelet abordó en su discurso ante el plenario la importancia de la democracia y el respeto a los DD.HH. Bachelet pidió promover "el respeto de los DD.HH. de las mujeres y los niños". Y luego ágregó que esperaba que la "cooperación birregional" permitiera en las próximas cumbres de este tipo mostrar "una posición más ventajosa contra la pobreza, con democracias más fuertes y participativas y ciudadanos que vean sus derechos respetados".
Un sutil mensaje que permitía tomar distancia de algunos de los presentes, comentaron en la delegación chilena. Lo que reforzó reuniéndose con el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y el vicepresidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ambos países reconocidos como "potencias" africanas con democracias participativas.
Además, la Presidenta redujo su estadía, prevista para sábado y domingo. Llegó ayer a las 13 horas y tenía programada su partida para la medianoche. En la delegación explicaron que su presencia fue un gesto a Lula, uno de los principales impulsores de esta instancia. La Presidenta estuvo también en el lanzamiento del Banco del Sur, que firmaron siete países.