El partido del mandatario francés, Nicolas Sarkozy, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) se enfrenta a una nueva derrota en la segunda vuelta de las elecciones regionales que se celebra este domingo y que podría afectar el ritmo de reformas de cara a la campaña para los comicios presidenciales de 2012. La participación alcanzaba el 43,47% a las 17:00 horas locales, un índice superior al 39,29% que se registró a la misma hora el domingo pasado, cuando se produjo una aplastante victoria de la izquierda
El temor sobre pérdida de empleo, inmigración y seguridad, así como el hastío popular sobre anuncios de rescates financieros y sueldos de ejecutivos, han servido como base para criticar a Sarkozy. La popularidad del presidente cayó abruptamente tras ser aclamado por su enérgico manejo de la crisis económica en 2008.
Cabe recordar que el centro derecha sufrió una de sus peores derrotas en años en la primera vuelta de la votación, en la que el partido UMP de Sarzoky obtuvo apenas el 26 por ciento, mientras que los socialistas lograron un 29 por ciento y los otros partidos de izquierda combinados alrededor del 50 por ciento. El gran nivel de abstención -más de la mitad de los votantes no concurrieron a las urnas- y un aumento en el apoyo a la extrema derecha, que ganó casi un 12 por ciento, enfatizaron el sombrío mensaje para el Gobierno antes de la vuelta final de hoy.
El mandatario galo ya prometió una pausa en las reformas para el 2011 y una abrumadora caída en las últimas elecciones antes del 2012 podría hacerlo más cauto a la hora de implementar recortes en grandes proyectos planeados para este año.
El poderoso sindicato CGT convocó protestas para el martes en reclamo de mejores sueldos y pensiones. Otros grupos, como los granjeros, también podrían ver la derrota de la centroderecha como una oportunidad de presionar al Gobierno. Pero los comicios serán también como un barómetro de la opinión pública y los socialistas, que ganaron en 20 de las 22 regiones en la última elección en 2004, esperan mejorar ese resultado.
Además, el Gobierno se enfrenta también críticas sobre el liderazgo desde el mismo UMP, donde reconocidas figuras partidarias como el ex primer ministro Alain Juppe han pedido un cambio. Anteriormente este mes, Sarkozy rechazó las sugerencias de un gran recambio en el gabinete pero la semana pasada se especulaba que al menos algunos de sus ministros podrían perder el cargo tras la elección.
El pasado domingo, tras conocerse su victoria, los socialistas aseguraban que: "los resultados hablan de una victoria contundente del Partido Socialista y de un resultado extraordinario de toda la izquierda", en palabras de Martine Aubry, primera secretaria del PS. "Son inútiles las excusas de los perdedores. La derecha tiene que reflexionar y la izquierda tiene que confirmar este resultado dentro de una semana". Hacía referencia a la cita de hoy. Y es que la izquierda aspira a adjudicarse todas las regiones en juego. El llamado 'grand slam' requiere arrebatar al UMP los fortines de Alsacia y de Córcega.