EEUU y Cuba se han comprometido, en la reunión sobre migración celebrada en Nueva York, a obtener “resultados prácticos y positivos” con el fin de normalizar sus desgastadas relaciones.
Cuba ha manifestado que el encuentro consistió en una “sesión de trabajo fructífera que valida la utilidad del mecanismo de estas rondas para evaluar la marcha de los acuerdos migratorios”, según ha explicado el negociador cubano Dagoberto Valdés.
Sin embargo, el país comunista ha señalado que la mayor barrera para el cumplimiento del acuerdo migratorio reside en una ley estadounidense en la que se ofrece asilo político a los cubanos que abandonan el país.
Estados Unidos, en cambio, ha solicitado a Cuba que facilite a sus diplomáticos, en La Habana, la supervisión de la repatriación de aquellos ciudadanos cubanos interceptados en las aguas que separan ambos territorios.
El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Ian Kelly, ha considerado el diálogo “como una forma de lograr resultados prácticos y positivos y contribuir a la total implementación de los acuerdos y la seguridad de nuestros ciudadanos”.
El gobierno cubano ha aprovechado el encuentro para plantear un nuevo acuerdo migratorio. La propuesta se analizará en diciembre, fecha en la que se repetirá el encuentro entre ambos países.