MUNDO. Agustín Alonso, catedrático emérito de Tecnología Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid, ha asegurado a La Linterna que las medidas de seguridad tomadas en los reactores japoneses son las correctas y que “el proceso será largo, serán días o semanas”.
“Las barras han quedado parcialmente descubiertas, se han calentado porque no han tenido refrigeración y se han oxidado las vainas”, que están “para reducir presión en el recinto de contención”. Esto es lo que ha pasado en las centrales nucleares peor paradas de las zonas afectadas por el maremoto en Japón según el experto Agustín Alonso, catedrático emérito de Tecnología Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid.
Sus palabras han sido dirigidas a La Linterna, donde ha asegurado que “las centrales han reaccionado positivamente ante el terremoto en sí, pero ha sido el tsunami posterior el que ha producido la pérdida de energía eléctrica y algunas inundaciones en sitios sensibles de la central que han impedido realizar funciones necesarias para cuando el reactor se apague”.
Para hacer comprender mejor el estado de las centrales nucleares, Alonso lo ha explicado como si fuese una enfermedad: “La central nuclear esta en la UVI, tiene mucha fiebre, aumenta y sube la presión”, “hay que abrir una válvula para que los gases y vapores se escapen pasen al recinto de contención del reactor y la presión sobre la vasija del reactor disminuya”. Por esto, ha explicado el catedrático en Tecnología Nuclear que “la radiactividad que sale es de gases radiactivos que se dispersa en la atmósfera en seguida y los materiales más peligrosos son centrados y estos gases con pequeñas cantidades de productos volátiles crean un aumento que no es significativo en la radiactividad de los alrededores”.
Según sus indicaciones a COPE, “todo indica que podría salvarse” y “hay un riesgo remoto de que llegue a mayores, pero no es probable, porque se está inyectando agua en el exterior de la vasija para poderla enfriar y es la última posibilidad que se tiene para salvarlo”. Pero ha avisado Agustín Alonso diciendo que “el proceso es largo, la extracción del calor que queda en el núcleo del reactor y que es necesario para que no se deteriore no se puede resolver en horas, más bien en días o semanas”.