Una muestra más, por si había pocas, de la capacidad de Chávez por apropiarse de lo que quiere, sin importarle las consecuencias: decide, en el momento, que hay que expropiar edificios, por supuesto sin previa consulta.
Chávez no se corta: manda expropiar lo que quiere
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha vuelto a demostrar lo que le importa la propiedad privada cuando sus intereses son los que únicos que cuentan. Su última medida ha sido, gracias a una reforma legal, hacerse valedor del derecho a expropiar cualquier edifcio que él considere oportuno quedarse, así de simple.
El presidente venezolano ha ordenado expropiar varios edificios ubicados en el centro de Caracas, donde actualmente hay varios comercios, para convertir esa zona en lo que él entiende como "un gran centro histórico".
Acompañado por un grupo de simpatizantes, de repente al enterarse de que en una de las casas que tenían a la vista en teoría vivió en su juventud Simón Bolívar, sin preguntar a nadie ni consultar y tras saber que había varios negocios allí, decidió expropiarlos al grito de "¡Exprópiese!".
Tras preguntar por varios edificios más, éstos recibieron la misma "bendición": "Exprópiese". Su explicación fue que tenían que "convertir esto en un gran centro histórico, que lo es pero... retomarlo en un proyecto arquitectónico histórico, estamos en el corazón de Caracas, la rebelde".