No se si por encargo o por su iniciativa, una persona llamada Alvaro Rojas a quien no recuerdo conocer en Cuba, ni en la Iglesia ni en la disidencia, responde a nuestra declaración Transparencia para Cuba, juzgando mis motivaciones. El o a sus inspiradores basan su respuesta, no tanto en argumentos diferentes, algo que es su derecho, sino haciendo un juicio de intención al sentenciar que hablo así por que no estoy preso.
Nuestra declaración es por un diálogo en Cuba con todos los cubanos y sobre todo por la liberación de los prisioneros políticos y la apertura de los derechos ahora, con diálogo o sin diálogo. Pero esa exigencia es al gobierno y no a la Iglesia. Recordemos que es por hablar así, durante décadas, que muchos están en prisión y otros vivimos bajo acosos contra nuestras familias y peligros que no hace falta describir.
Sabemos que Transparencia para Cuba no puede ser respondida por el gobierno o por otros, directamente, porque nadie puede explicar porque se les siguen negando los derechos a los cubanos y porque están en prisión personas que solo han defendido pacíficamente los derechos humanos. Esto no lo puede anular el torcido artículo de Alvaro Rojas, que trata de confrontarme con la Iglesia, omitiendo esa esencia de Transparencia para Cuba.
Recuerdo que el Gobierno de Cuba para evitar que se publicara Transparencia para Cuba, de la que supo porque escucha mi teléfono, envío agentes a la casa de Rosa Rodríguez miembro del MCL y la amenazó con encarcelarla si “Payá lanzaba esa declaración”. Al día siguiente trasladaron al hijo de Rosa de la prisión de Aguadores en Santiago de Cuba, para el cuartel de la Seguridad del Estado, mientras el joven que tiene enfermedades mentales gritaba “me llevan para torturarme otra vez”.
Hay una afirmación en el artículo de Rojas que dice así: otros, en cambio, parecen preferir anclarse en el “no diálogo – no solución, como Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano liberación y laico católico. (fin de la cita de ese artículo publicado por algo que se identifica como Aceprensa y que aunque se parece mucho o se quiere parecer, no es Aciprensa, la agencia de Católica de Información. Hasta eso es significativo)
Esa afirmación es una mentira profesional, digna del periódico Granma, que omite y tergiversa la verdad. Ya algunas manos se encargan de bloquear mis mensajes, que envío a través del correo electrónico de mi hermano Carlos Alberto en España, para que no lleguen a destinatarios de la Iglesia en Cuba.
Es el Movimiento Cristiano Liberación quien más ha impulsado iniciativas de diálogo en medio de la represión, de las ofensas y descalificaciones, del boicot y también del silencio de otros que ni siquiera se daban, ni se dan por enterado. El chantaje de que debo callarme porque no estoy preso nunca lo he aceptado, como no lo aceptan los propios prisioneros políticos, mis hermanos. Este comentador, que tampoco está en prisión, ni parece en peligro de estarlo, habla como si los presos estuvieran detenidos desde ayer y no por más de siete años. Algunos, llevan mucho mas tiempo en prisión. Hemos dicho claramente que es el gobierno quien los mantiene presos injustamente y no la Iglesia y que deben ser liberados inmediatamente por que son inocentes. Quizás sea eso lo que les moleste. Es mas, después de esa declaración, hemos recibido de muestras de apoyo de muchos laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas y que yo sepa, el respeto de todos en la Iglesia, que yo sepa. De esa iglesia soy parte y con ella he sufrido la persecución y vivo la esperanza. Me parece que tanta intriga como la que hay en este articulo de Rojas, está fuera de espíritu que nos une en la Iglesia en Cuba. No nos conocen.
Cuba, ya vive sumida durante más de 51 años en la nube de la mentira y el miedo. Si, reclamamos transparencia para Cuba, la verdad para los cubanos, la voz y los derechos para todos y la pronta liberación de todos los prisioneros políticos. ¿Por que no los derechos, ahora, para los cubanos?