Los infectados ya se cuentan entre las figuras públicas de la televisión, los funcionarios de gobierno, y cada vez hay más mascarillas en las calles de Buenos Aires. Ya se dispuso el adelantamiento de vacaciones para facilitar el cierre de colegios. Se cree que los infectados son más de 50.000, y los muertos, más de 40. Además, se teme que el virus haya mutado, porque los huéspedes, ahora, son personas sin otros inconvenientes de salud. Críticas al gobierno por no declarar la emergencia. Ayer, se conoció que la renunciante minsitra de Salud había propuesto posponer las elecciones del domingo para evitar contagios.
Adelanto de vacaciones, declaración de emergencia sanitaria en varias provincias, pedido urgente de "autolimitarse" en la vida social y restricción de actividades en clubes, discos y universidades de numerosas ciudades son algunas de las medidas más importantes adoptadas para hacer frente a la diseminación de la gripe A en Argentina.
Como relata la crónica del diario argentino La Nación, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner postergó la decisión de dictar la emergencia en todo el país, pero la medida fue adoptada por cinco distritos, entre ellos la provincia de Buenos Aires y la Capital, los dos más afectados. La declaración de la emergencia incluyó la extensión de las vacaciones en las escuelas bonaerenses y porteñas: el receso empezará el próximo lunes y se extenderá hasta el 31 de este mes. En el resto del país se tomaron decisiones similares.
Hasta el momento, se reconocen oficialmente 35 fallecidos en el área metropolitana y una veintena de casos mortales están en estudio, según el ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin, y su par porteño, Jorge Lemus. En todo el país serían, por lo menos, 40 los decesos por este nuevo virus. Según Juan Carr, de la Red Solidaria, 50.000 personas ya contrajeron la enfermedad, en su mayoría, con cuadros médicos leves.
Pero hay un dato que tiene preocupados a los epidemiólogos respecto de la evolución de la gripe A: el virus habría sufrido variaciones o mutaciones en la Argentina y ésa sería la causa de un mayor número de cuadros médicos "entre moderados y graves", que provocaron muertes fulminantes de personas sanas e internaciones prolongadas.
Ayer se confirmó que el ministro de Desarrollo Urbano porteño, Daniel Chaín, está enfermo de influenza A, mientras que el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y Jaime Durán Barba, asesor del jefe de gobierno Mauricio Macri, permanecen en estudio con síntomas compatibles con la enfermedad.
Las posibles variaciones del virus que se estudian en el Instituto Malbrán comenzaron a notarse en las últimas dos semanas y es uno de los factores más temidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mutación explicaría que el número de fallecimientos supere al registrado en países vecinos también afectados, como Chile, donde murieron 14 pacientes.
"Vemos que el ambiente en el que se desarrolla la enfermedad no ha cambiado, pero que los "huéspedes, ahora, también son personas sanas y jóvenes, con lo cual, se analiza una variación del agente etiológico (virus)", confirmó ayer una alta fuente sanitaria. Esto no quiere decir, según aclararon especialistas consultados por LA NACION, que el virus presente un grado de mortalidad mayor, aunque sí deberán modificarse las estrategias para atacarlo.