Algunos discursos políticos alimentan expectativas sobre la legalización de la marihuana o sustancias similares, pero con poca convicción. La legislación uruguaya no penaliza el consumo, aunque deja libertad a interpretación de los jueces.
Según informa un reporte del diario argentino La Nación, la campaña electoral uruguaya amaga con discutir propuestas de despenalización de drogas. Algunos discursos políticos alimentan expectativas sobre la legalización de la marihuana o sustancias similares.
Para la legislación uruguaya, el consumo personal de droga no está penalizado, y si bien nadie va preso por fumar marihuana en una plaza del centro o en la rambla de esta capital, al aire libre, la suerte de esa persona puede depender de la interpretación que realice un juez sobre cantidades en posesión y capacidad de uso de la sustancia de que se trate. Sin embargo, la pero considera delito, y condena con prisión, la producción y comercialización.
Ahora, en plena campaña previa a las primarias del 28 de junio y las presidenciales y legislativas del 25 de octubre, la Juventud Socialista y la juventud del sector Vertiente Artiguista, ambos sectores afiliados al oficialista Frente Amplio, plantean una nueva ley de despenalización.
Sostienen que "es fundamental", en un segundo gobierno de la izquierda, "que se encare la construcción de nuevas políticas para no seguir profundizando la criminalización, estigmatización y exclusión de las personas que consumen".
Por su parte, el candidato favorito de la izquierda, el senador José Mujica (Movimiento Tupamaro), ha causado polémica en el Frente Amplio, con su propuesta de cambiar la ley para ser más restrictivos y dar potestad a las autoridades para internar a los drogadictos, aun contra su voluntad. Eso va en sintonía con el sentimiento de buena parte de la sociedad uruguaya, que pide severidad contra los consumidores de paco, asegura La Nación.