Luis César debuta mañana en casa en su segunda etapa al frente del equipo. El equipo se conjura y apela al amor propio para superar a un Córdoba en horas bajas. La afición necesita una alegría para volver a creer en el equipo.
La humillante derrota en Valencia ante el Levante (6-1) aún escuece. El debut de Luis César al frente del equipo no pudo ser más desafortunado y la plantilla es consciente de su peso en la posible recuperación del equipo. Esta semana, en la sala de prensa del Nou Estadi, las palabras orgullo y amor propio han resonado insistentemente. Pero del dicho al hecho hay un trecho y mañana los de Tarragona tienen la oportunidad de demostrar que las palabras no siempre se las lleva el viento.
Luis César insiste en el "ganar, convencer y gustar". De momento, la primera parte de la declaración de intenciones bastaría a una afición hastiada por los malos resultados y la desidia mostrada por el equipo en las últimas jornadas. La nueva junta lleva semanas asegurando que es necesario recuperar el espíritu del ascenso, pero está claro que sin resultados no hay premio. Sin resultados la afición no puede engancharse a un equipo que, de momento, no ha ofrecido al Nou Estadi motivos para creer. Mañana a partir de las 18.00h veremos si Luis César es suficiente motivo para repoblar las gradas de un estadio que ha ido vaciándose en los últimos meses.
Quizás el retorno del entrenador del ascenso sirva para insuflar un poco de energía a la afición, que el sábado pasado vio por la televisión el desastroso partido de Valencia. Para volver a la senda del triunfo en casa Luis César cuenta con casi todos los efectivos, aunque Serge N'Gal, Bauzá y Redondo son duda por diversos problemas físicos. Tal y como el entrenador gallego anunció en COPE Tarragona el pasado lunes, habrá cambios. El más sonado podría ser la alineación del multifunciones David Medina en el lateral derecho, relegando a Marc Fachán al banquillo o a una posición más avanzada. Además, Pablo de Barros podría debutar en la medular acompañando a Miguel Ángel, quién aún tiene mucho por demostrar a un equipo que le fichó como referencia para el centro del campo.
El rival a batir será el Córdoba, que se encuentra un punto por debajo del Nàstic en la clasificación y que también empieza a necesitar victorias de forma imperiosa para olvidar los últimos resultados.