El conseller de Interior, Joan Saura, entregará hoy la Medalla de Honor de los Bomberos de la Generalitat a los cinco bomberos del Grupo de Refuerzo en Actuaciones Forestales (Graf) de Lleida que murieron en el incendio de Horta de Sant Joan (Tarragona) y al único superviviente del grupo, Josep Pallàs.
Los bomberos Jaume Arpa, Pau Costa, David Duaigües, Ramón Espinet y Jordi Moré recibirán hoy la medalla de oro por servicio excepcional, a título póstumo, en un acto en el Auditorio de Girona en el que, en total, se entregarán 265 medallas a bomberos funcionarios y voluntarios del Cuerpo de Bomberos con más de 20 años de servicio, además de tres menciones honoríficas. Al acto asistirán el secretario general de Interior, Joan Boada; el secretario de Seguridad, Joan Delort; la directora general de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos, Olga Lanau; el subdirector operativo de los Bomberos, Joan Rovira; el delegado territorial del Govern en Girona, Jordi Martinoy, y la alcaldesa de Girona, Anna Pagans.
Estas condecoraciones llegan en un momento en el que todavía se está decidiendo qué medidas preventivas se van a adoptar en un futuro próximo. El Gobierno y la Oposición han consensuado un paquete de casi setenta medidas que servirán para mejorar los sistemas de coordinación y los medios del cuerpo de Bomberos. Este se votará en el pleno del próximo miércoles 24 de marzo, momento en el que también se debatirán las discrepancias políticas que ha generado la gesitón del incendio de Horta.
El documento establece la necesidad de actualizar los protocolos de actuación de los bomberos respecto a la comunicación y coordinación de las diferentes unidades para garantizar la respuesta inmediata en caso de riesgo, así como mejorar su seguridad. También, se marca el compromiso para que tengan más helicópteros, dispositivos de localización GPS de última generación, más personal y sobre todo, mejores condiciones laborales.
En el terreno político, la Oposición en bloque pide la dimisión del Conseller, Joan Saura, así como de altos cargos de Interior como Joan Boada o Olga Lanau. Coinciden en que si estas dimisiones no se producen, debe ser el propio presidente de la Generalitat quien les cese del cargo.